Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
5 de junio de 2026
Ver a Sheinbaum pedirle respeto a un embajador gringo es como ver a un pollo pedirle a un zorro que no se lo coma: loable, pero ingenuo. La presidenta le dice a Ronald Johnson que los embajadores deben ser respetuosos con la política interna, mientras el gas de Texas nos mantiene enchufados como a un ventilador en un cuarto sin ventanas. ¿Y luego nos extraña que Trump nos quiera poner aranceles hasta en las ganas?Porque la verdadera diplomacia mexicana siempre ha sido la misma: un baile entre el “no te metas” y el “pero préstame dinero”. Riva Palacio acusa doble rasero, y tiene razón: le exigimos respeto a Estados Unidos mientras les vendemos nuestra soberanía energética por un plato de gas barato. Salinas y Zedillo sembraron esa dependencia hace treinta años, y ahora cosechamos embajadores que hablan como si fueran dueños del rancho.
Y mientras la clase política se pelea por quién es más patriota, en Chihuahua abandonan cuatro cuerpos en la entrada de Ciudad Juárez como quien deja la basura un día antes del camión. Dos tigres de Bengala asegurados por la Profepa, porque al parecer los narcos ya no solo trafican personas y droga, también coleccionan animales exóticos. El circo no tiene límites.
En el Congreso, los diputados aprueban un Registro Nacional de Enfermedades Raras. Bien, pero en México un diagnóstico tarda hasta ocho años. Para entonces ya no sabes si lo que tienes es una enfermedad rara o simplemente el hartazgo de esperar. Y claro, las alianzas con Estados Unidos para tierras raras suenan bonito, pero quién nos asegura que no terminen siendo otra concesión disfrazada de oportunidad.
La disputa hacia el 2027 ya comenzó. Trump y Estados Unidos al acecho, mientras Maru Campos se perfila como estandarte del PAN y Andrea Chávez acumula golpes: a su grupo le retiraron la visa. La política mexicana es una telenovela donde los mismos actores cambian de vestuario pero el guion sigue siendo el mismo.
Y al final, cuando todo se tranquiliza, lo único que queda claro es esto: miramos el espejo retrovisor y vemos las promesas rotas, los cuerpos olvidados, las dependencias que arrastramos desde hace décadas. El futuro siempre llega de golpe, pero la realidad solo la entendemos cuando ya pasó. Como ese carro que ves en el retrovisor demasiado tarde.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

