Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
13 de julio de 2026
Mientras en el Zócalo se rasgan las vestiduras condenando ataques en Medio Oriente —porque claro, la indignación selectiva es el deporte nacional—, aquí tenemos nuestro propio conflicto armado: el de las cifras que no cierran, el de los cuerpos que aparecen semienterrados a un costado de la carretera Chihuahua–Cuauhtémoc, el de las retenciones que subieron 4% y nadie sabe bien de qué nos están reteniendo, pero seguro es de algo. El Partido Verde chantajea a Morena por una candidatura en Chihuahua, y mientras tanto, el FMI nos baja el pronóstico de crecimiento a 1.2%. La economía mexicana es como un niño en un partido de futbol: todos corren, pero el balón nunca llega.
Ariadna Montiel sale a decir que el gobierno no encubre ni pacta con criminales. Qué alivio. Entonces los 30 mil desaparecidos deben estar en un retiro espiritual. Y mientras el gobierno federal se declara puro, el gobernador de Chihuahua negocia a escondidas con el Verde, que ya tiene más cara de palomita que de ideología. Pero no importa: Margarita Zavala nos cuenta lo caro que fue ser candidata independiente, como si el precio de la dignidad se midiera en pesos y no en aguantar a los mismos de siempre en las boletas.
Lo más curioso es que, en medio de todo, Sheinbaum anuncia el regreso del azúcar mexicano a Estados Unidos. Endulzarle la vida otra vez, dice. Claro, mientras aquí las desapariciones se amontonan y la confianza en el país sigue baja, al menos podemos tomar un café bien endulzado mientras vemos el Ángel con su nuevo eslogan. La realidad vista desde el espejo retrovisor: todo lo que vemos ya pasó, pero seguimos conduciendo hacia el mismo precipicio, con el pie en el acelerador y la mirada fija en lo que ya dejamos atrás. Porque lo único que crece en este país son los memoriales y el cinismo de los que dicen que todo va bien.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
13 de julio de 2026
Mientras en el Zócalo se rasgan las vestiduras condenando ataques en Medio Oriente —porque claro, la indignación selectiva es el deporte nacional—, aquí tenemos nuestro propio conflicto armado: el de las cifras que no cierran, el de los cuerpos que aparecen semienterrados a un costado de la carretera Chihuahua–Cuauhtémoc, el de las retenciones que subieron 4% y nadie sabe bien de qué nos están reteniendo, pero seguro es de algo. El Partido Verde chantajea a Morena por una candidatura en Chihuahua, y mientras tanto, el FMI nos baja el pronóstico de crecimiento a 1.2%. La economía mexicana es como un niño en un partido de futbol: todos corren, pero el balón nunca llega.
Ariadna Montiel sale a decir que el gobierno no encubre ni pacta con criminales. Qué alivio. Entonces los 30 mil desaparecidos deben estar en un retiro espiritual. Y mientras el gobierno federal se declara puro, el gobernador de Chihuahua negocia a escondidas con el Verde, que ya tiene más cara de palomita que de ideología. Pero no importa: Margarita Zavala nos cuenta lo caro que fue ser candidata independiente, como si el precio de la dignidad se midiera en pesos y no en aguantar a los mismos de siempre en las boletas.
Lo más curioso es que, en medio de todo, Sheinbaum anuncia el regreso del azúcar mexicano a Estados Unidos. Endulzarle la vida otra vez, dice. Claro, mientras aquí las desapariciones se amontonan y la confianza en el país sigue baja, al menos podemos tomar un café bien endulzado mientras vemos el Ángel con su nuevo eslogan. La realidad vista desde el espejo retrovisor: todo lo que vemos ya pasó, pero seguimos conduciendo hacia el mismo precipicio, con el pie en el acelerador y la mirada fija en lo que ya dejamos atrás. Porque lo único que crece en este país son los memoriales y el cinismo de los que dicen que todo va bien.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

