Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de julio de 2026
Mientras tanto, en el otro lado del ring, la secretaria Montiel declara que México no encubre ni pacta con criminales y que estamos bajo asedio de Estados Unidos. Bonita coreografía: por un lado nos aprietan el cinturón económico desde Washington, por el otro nos acusan de no hacer lo suficiente contra el narco. El gobierno se defiende con el pecho inflado, como el portero que ataja un penal pero deja rebotar el balón directo al arco propio. Y uno se pregunta: si no hay pacto, ¿cómo se explica que la violencia siga su curso mientras los discursos cambian de canal?
Y luego están las 12 buenas noticias económicas que alguien se tomó la molestia de compilar en Facebook. Doce. Como si la economía fuera un ramo de flores que uno le regala a la suegra para que no se queje del estado de la casa. Claro, siempre hay algún dato positivo: inversiones extranjeras, plantas que abren, alianzas educativas. Pero cuando el FMI te baja el pronóstico, ponerle calcomanías de “todo bien” al asunto es como maquillar a un cadáver para una foto de familia.
Afuera, en Chihuahua, rescatan a cinco migrantes secuestrados, y en Houston un mexicano muere en un tiroteo que las autoridades locales dicen que no contó con apoyo federal. Mientras tanto, en la CDMX se viraliza el término “tormenta negra” que nadie sabe bien qué es, pero suena a que alguien le puso nombre a una nube de smog para que parezca evento meteorológico. Y en las pantallas, un par de conductores de televisión son denunciados por apología del maltrato animal, como si el circo de la farándula no tuviera suficiente con sus propios cadáveres.
Así vamos: la economía cojea, la política se defiende con arengas, los migrantes siguen siendo piezas de un juego que no diseñaron, y nosotros miramos todo desde la butaca del espejo retrovisor. Lo vemos venir, lo sabemos, pero nunca frenamos a tiempo. Porque la realidad ya pasó, y lo único que nos queda es el reflejo de lo que pudimos haber hecho y no hicimos. Y eso, amigo lector, duele más que cualquier pronóstico del FMI.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de julio de 2026
Mientras tanto, en el otro lado del ring, la secretaria Montiel declara que México no encubre ni pacta con criminales y que estamos bajo asedio de Estados Unidos. Bonita coreografía: por un lado nos aprietan el cinturón económico desde Washington, por el otro nos acusan de no hacer lo suficiente contra el narco. El gobierno se defiende con el pecho inflado, como el portero que ataja un penal pero deja rebotar el balón directo al arco propio. Y uno se pregunta: si no hay pacto, ¿cómo se explica que la violencia siga su curso mientras los discursos cambian de canal?
Y luego están las 12 buenas noticias económicas que alguien se tomó la molestia de compilar en Facebook. Doce. Como si la economía fuera un ramo de flores que uno le regala a la suegra para que no se queje del estado de la casa. Claro, siempre hay algún dato positivo: inversiones extranjeras, plantas que abren, alianzas educativas. Pero cuando el FMI te baja el pronóstico, ponerle calcomanías de “todo bien” al asunto es como maquillar a un cadáver para una foto de familia.
Afuera, en Chihuahua, rescatan a cinco migrantes secuestrados, y en Houston un mexicano muere en un tiroteo que las autoridades locales dicen que no contó con apoyo federal. Mientras tanto, en la CDMX se viraliza el término “tormenta negra” que nadie sabe bien qué es, pero suena a que alguien le puso nombre a una nube de smog para que parezca evento meteorológico. Y en las pantallas, un par de conductores de televisión son denunciados por apología del maltrato animal, como si el circo de la farándula no tuviera suficiente con sus propios cadáveres.
Así vamos: la economía cojea, la política se defiende con arengas, los migrantes siguen siendo piezas de un juego que no diseñaron, y nosotros miramos todo desde la butaca del espejo retrovisor. Lo vemos venir, lo sabemos, pero nunca frenamos a tiempo. Porque la realidad ya pasó, y lo único que nos queda es el reflejo de lo que pudimos haber hecho y no hicimos. Y eso, amigo lector, duele más que cualquier pronóstico del FMI.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

