Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
11 de julio de 2026
Lo curioso es que los argentinos no vienen por las playas o el tequila. Vienen porque allá el termómetro económico marca cuarenta grados de inflación, y acá apenas treinta y ocho. Es como mudarse de un horno a una sauna: alivianas un poco, pero el sudor te sigue acompañando. Y el gobierno, en lugar de preocuparse por la fuga de cerebros nacionales, celebra que otros se queden. Supongo que mientras paguen el predial, todos son bienvenidos.
Mientras tanto, el FMI ya nos bajó el pronóstico de crecimiento a 1.2 por ciento. La misma institución que nunca ha entendido por qué en México el motor de la economía no sale en los reportes oficiales: las ventas de a pie, los changarros, los que trabajan sin factura y sin esperanza. Pero la presidenta Sheinbaum dice que la economía se consolida con dinamismo comercial. Claro, como un borracho que se agarra de la pared y dice que está bailando.
Y en Chihuahua, la actividad industrial cayó 5.1 por ciento, pero el clima está caluroso. Al menos el termómetro es sincero. Porque mientras los políticos se felicitan por 12 años de partido, los migrantes en Ciudad Juárez siguen siendo secuestrados como si fueran mercancía: 77 víctimas en lo que va del año. Las autoridades rescatan a cinco y arrestan a uno, y nos venden la noticia como un éxito. Si esto es éxito, prefiero el fracaso.
Pero lo que más me gusta es el contraste: mientras Suiza y México fortalecen acuerdos comerciales, y Trump amenaza con bombardear Irán a niveles nunca vistos, aquí discutimos si la ciencia de acceso abierto merece reconocimiento. Es como cambiar las llantas de un coche que se está incendiando. Al final, el espejo retrovisor nos devuelve la imagen de un país que siempre está a la defensiva: defendiendo a sus muertos, defendiendo sus cifras, defendiendo su derecho a no cambiar. La realidad es un vidrio sucio, y nosotros lo único que hacemos es limpiarlo con el periódico de ayer.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
11 de julio de 2026
Lo curioso es que los argentinos no vienen por las playas o el tequila. Vienen porque allá el termómetro económico marca cuarenta grados de inflación, y acá apenas treinta y ocho. Es como mudarse de un horno a una sauna: alivianas un poco, pero el sudor te sigue acompañando. Y el gobierno, en lugar de preocuparse por la fuga de cerebros nacionales, celebra que otros se queden. Supongo que mientras paguen el predial, todos son bienvenidos.
Mientras tanto, el FMI ya nos bajó el pronóstico de crecimiento a 1.2 por ciento. La misma institución que nunca ha entendido por qué en México el motor de la economía no sale en los reportes oficiales: las ventas de a pie, los changarros, los que trabajan sin factura y sin esperanza. Pero la presidenta Sheinbaum dice que la economía se consolida con dinamismo comercial. Claro, como un borracho que se agarra de la pared y dice que está bailando.
Y en Chihuahua, la actividad industrial cayó 5.1 por ciento, pero el clima está caluroso. Al menos el termómetro es sincero. Porque mientras los políticos se felicitan por 12 años de partido, los migrantes en Ciudad Juárez siguen siendo secuestrados como si fueran mercancía: 77 víctimas en lo que va del año. Las autoridades rescatan a cinco y arrestan a uno, y nos venden la noticia como un éxito. Si esto es éxito, prefiero el fracaso.
Pero lo que más me gusta es el contraste: mientras Suiza y México fortalecen acuerdos comerciales, y Trump amenaza con bombardear Irán a niveles nunca vistos, aquí discutimos si la ciencia de acceso abierto merece reconocimiento. Es como cambiar las llantas de un coche que se está incendiando. Al final, el espejo retrovisor nos devuelve la imagen de un país que siempre está a la defensiva: defendiendo a sus muertos, defendiendo sus cifras, defendiendo su derecho a no cambiar. La realidad es un vidrio sucio, y nosotros lo único que hacemos es limpiarlo con el periódico de ayer.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

