Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
5 de agosto de 2026
Si este país fuera una obra de teatro, el simulacro nacional sería nuestro ensayo general: todos fingen que saben su papel, corren a los puntos de reunión y aplauden cuando suena la alerta. Lástima que en el estreno el teatro esté vacío y el incendio no sea de utilería.
El próximo 19 de septiembre, otra vez, vamos a saltar de nuestros escritorios con la disciplina de quien obedece a un metrónomo invisible. Vamos a formarnos, a contar cabezas, a felicitarnos por lo bien que nos portamos frente al desastre. Pero a nadie le importa que el simulacro dure un día, mientras que el país se cae a pedazos en silencio cada madrugada, sin alerta sísmica que avise de los temblores de plomo.
Porque a la misma hora en que el gobierno convoca a ensayar la salvación, en Culiacán mataron a un influencer en plena transmisión en vivo. El horror ya no se cuenta entre susurros: se transmite en alta definición y nadie cambia de canal. Eso sí, no faltó el valiente que lo vio y siguió desplazando el dedo por la pantalla, buscando el siguiente video de risa.
Y luego la presidenta, con esa sonrisa de funcionaria en día de foto, asegura que México es amigo de todo el mundo. Amigos del vecino que nos llama cómplices de su política de la crueldad. Amigos de los que firman acuerdos para que el agua de Chihuahua navegue hacia Israel mientras aquí hay sed de justicia. Hay que ser muy optimista para ver tanta amistad: hasta las marchas se organizan para que el agua se quede donde la lluvia la puso.
Mientras tanto, los economistas suben la previsión de crecimiento a 1.2 por ciento, como quien celebra que el paciente en terapia intensiva ya no se está muriendo más lento que la semana pasada. Escasean los choferes de tráileres, un expresidente del Banco de México cuenta las grietas del colchón, pero claro, nosotros somos amigos de todo el mundo y ya hablamos con Japón para venderles inteligencia artificial. Ay, la inteligencia; la natural nos está fallando.
Nos acostumbramos a vivir con el celular en una mano y la maleta de emergencias en la otra. Miramos el espejo retrovisor y vemos los escombros de lo que pudimos ser: las promesas rotas, los ríos desviados, los muertos que ya ni salen en el noticiero. Todo en el retrovisor se ve más pequeño, más lejano, casi soportable. Pero cuando uno está conduciendo, lo que importa no es lo que se aleja: es lo que viene de frente. Y nosotros seguimos acelerando.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
5 de agosto de 2026
Si este país fuera una obra de teatro, el simulacro nacional sería nuestro ensayo general: todos fingen que saben su papel, corren a los puntos de reunión y aplauden cuando suena la alerta. Lástima que en el estreno el teatro esté vacío y el incendio no sea de utilería.
El próximo 19 de septiembre, otra vez, vamos a saltar de nuestros escritorios con la disciplina de quien obedece a un metrónomo invisible. Vamos a formarnos, a contar cabezas, a felicitarnos por lo bien que nos portamos frente al desastre. Pero a nadie le importa que el simulacro dure un día, mientras que el país se cae a pedazos en silencio cada madrugada, sin alerta sísmica que avise de los temblores de plomo.
Porque a la misma hora en que el gobierno convoca a ensayar la salvación, en Culiacán mataron a un influencer en plena transmisión en vivo. El horror ya no se cuenta entre susurros: se transmite en alta definición y nadie cambia de canal. Eso sí, no faltó el valiente que lo vio y siguió desplazando el dedo por la pantalla, buscando el siguiente video de risa.
Y luego la presidenta, con esa sonrisa de funcionaria en día de foto, asegura que México es amigo de todo el mundo. Amigos del vecino que nos llama cómplices de su política de la crueldad. Amigos de los que firman acuerdos para que el agua de Chihuahua navegue hacia Israel mientras aquí hay sed de justicia. Hay que ser muy optimista para ver tanta amistad: hasta las marchas se organizan para que el agua se quede donde la lluvia la puso.
Mientras tanto, los economistas suben la previsión de crecimiento a 1.2 por ciento, como quien celebra que el paciente en terapia intensiva ya no se está muriendo más lento que la semana pasada. Escasean los choferes de tráileres, un expresidente del Banco de México cuenta las grietas del colchón, pero claro, nosotros somos amigos de todo el mundo y ya hablamos con Japón para venderles inteligencia artificial. Ay, la inteligencia; la natural nos está fallando.
Nos acostumbramos a vivir con el celular en una mano y la maleta de emergencias en la otra. Miramos el espejo retrovisor y vemos los escombros de lo que pudimos ser: las promesas rotas, los ríos desviados, los muertos que ya ni salen en el noticiero. Todo en el retrovisor se ve más pequeño, más lejano, casi soportable. Pero cuando uno está conduciendo, lo que importa no es lo que se aleja: es lo que viene de frente. Y nosotros seguimos acelerando.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

