Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de junio de 2026
Los reporteros locales la persiguieron hasta el hotel —un todo incluido en la Zona Hotelera del que ella salió solo para tomar un paseo en catamarán—. Un asistente de vuelo confirmó que la presidenta reservó dos noches extras en el mismo resort donde, en marzo, se había alojado el ministro de Economía español de gira de trabajo. El contraste no pasó desapercibido en las redes: mientras el gobierno de España pedía disculpas protocolarias a la presidenta Sheinbaum por el “espectáculo” de la visita, Ayuso, en una foto filtrada, aparecía sonriendo junto a un mesero que le servía un plato de ceviche. La diplomacia, al parecer, también sabe a limón y chile.
Al otro lado de la noticia, en una oficina de Polanco, el abogado de Ovidio Guzmán —Jeffrey Lichtman— calificó de “absurda” la idea de que México hubiera participado en un acuerdo con el capo, mientras en Morena y el PAN se acusaban mutuamente de “ridículos” y “en picada” como si el Congreso fuera un tribunal de la moda política. Y en los pasillos del Mundial 2026, un columnista escribió que la geopolítica del absurdo ya se había instalado en cada rueda de prensa, incluso antes del primer balón.
El viaje de Ayuso a México terminó, pero ella se quedó dos días más. Quizá porque, como dice el viejo dicho de la política tropical, cuando la realidad se vuelve absurda, lo mejor es sumergirse en el mar y esperar a que el celular se moje para tener una excusa para no contestar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de junio de 2026
Los reporteros locales la persiguieron hasta el hotel —un todo incluido en la Zona Hotelera del que ella salió solo para tomar un paseo en catamarán—. Un asistente de vuelo confirmó que la presidenta reservó dos noches extras en el mismo resort donde, en marzo, se había alojado el ministro de Economía español de gira de trabajo. El contraste no pasó desapercibido en las redes: mientras el gobierno de España pedía disculpas protocolarias a la presidenta Sheinbaum por el “espectáculo” de la visita, Ayuso, en una foto filtrada, aparecía sonriendo junto a un mesero que le servía un plato de ceviche. La diplomacia, al parecer, también sabe a limón y chile.
Al otro lado de la noticia, en una oficina de Polanco, el abogado de Ovidio Guzmán —Jeffrey Lichtman— calificó de “absurda” la idea de que México hubiera participado en un acuerdo con el capo, mientras en Morena y el PAN se acusaban mutuamente de “ridículos” y “en picada” como si el Congreso fuera un tribunal de la moda política. Y en los pasillos del Mundial 2026, un columnista escribió que la geopolítica del absurdo ya se había instalado en cada rueda de prensa, incluso antes del primer balón.
El viaje de Ayuso a México terminó, pero ella se quedó dos días más. Quizá porque, como dice el viejo dicho de la política tropical, cuando la realidad se vuelve absurda, lo mejor es sumergirse en el mar y esperar a que el celular se moje para tener una excusa para no contestar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

