Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de junio de 2026
La economía mexicana es como un carrito de supermercado con una rueda chueca: avanza en círculos, y cada vez que intentas enderezarla te chocas contra la estantería de los precios. Banxico ya no puede bajar las tasas porque el país está atrapado en un túnel de crecimiento con una sola salida, y esa salida está sellada con cinta canela y buenas intenciones. ¿Alguien preguntó cuándo fue la última vez que el carrito llegó a la caja sin atorarse?
Mientras tanto, el Pride desfila con banderas y patrocinios, y la economía mueve millones de pesos en giros de consumo y turismo. No es que me oponga a la fiesta —ojalá todo el año fuera carnaval—, pero uno no puede dejar de notar que el brillo de los confetis ilumina apenas diez centímetros de sombra. El resto del país sigue varado en la trampa de los intereses altos y los salarios bajos, como un corredor de maratón al que le ataron los cordones.
Y luego tenemos al nuevo partido Somos México, que llega con la promesa de restaurar la República. Qué bonito suena. Como si la República fuera un mueble de segunda mano que solo necesita una capa de pintura y unas patas nuevas. Pero uno ya sabe cómo terminan estos muebles: en la banqueta, con un cartel de “se regala” que nadie recoge. Guadalupe Acosta Naranjo habla de abrir candidaturas a la ciudadanía, pero la ciudadanía ya está abierta: abierta a la decepción, abierta al desencanto, abierta a que le prometan lo imposible por enésima vez.
Es curioso ver cómo el espejo retrovisor nos devuelve la imagen de siempre: un país que acelera rumbo a ningún lado mientras los políticos discuten quién maneja el volante. Mientras tanto, en Chihuahua un rayo mata a una mujer de 27 años que admiraba una cascada, y en Juárez 131 cuerpos esperan identificación desde hace un año en el caso Crematorio Plenitud. La naturaleza no pide permiso, y la justicia tampoco llega. Eso sí: el Pato Merlín ya es marca registrada. Porque en México lo urgente siempre espera, pero lo absurdo siempre encuentra su lugar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de junio de 2026
La economía mexicana es como un carrito de supermercado con una rueda chueca: avanza en círculos, y cada vez que intentas enderezarla te chocas contra la estantería de los precios. Banxico ya no puede bajar las tasas porque el país está atrapado en un túnel de crecimiento con una sola salida, y esa salida está sellada con cinta canela y buenas intenciones. ¿Alguien preguntó cuándo fue la última vez que el carrito llegó a la caja sin atorarse?
Mientras tanto, el Pride desfila con banderas y patrocinios, y la economía mueve millones de pesos en giros de consumo y turismo. No es que me oponga a la fiesta —ojalá todo el año fuera carnaval—, pero uno no puede dejar de notar que el brillo de los confetis ilumina apenas diez centímetros de sombra. El resto del país sigue varado en la trampa de los intereses altos y los salarios bajos, como un corredor de maratón al que le ataron los cordones.
Y luego tenemos al nuevo partido Somos México, que llega con la promesa de restaurar la República. Qué bonito suena. Como si la República fuera un mueble de segunda mano que solo necesita una capa de pintura y unas patas nuevas. Pero uno ya sabe cómo terminan estos muebles: en la banqueta, con un cartel de “se regala” que nadie recoge. Guadalupe Acosta Naranjo habla de abrir candidaturas a la ciudadanía, pero la ciudadanía ya está abierta: abierta a la decepción, abierta al desencanto, abierta a que le prometan lo imposible por enésima vez.
Es curioso ver cómo el espejo retrovisor nos devuelve la imagen de siempre: un país que acelera rumbo a ningún lado mientras los políticos discuten quién maneja el volante. Mientras tanto, en Chihuahua un rayo mata a una mujer de 27 años que admiraba una cascada, y en Juárez 131 cuerpos esperan identificación desde hace un año en el caso Crematorio Plenitud. La naturaleza no pide permiso, y la justicia tampoco llega. Eso sí: el Pato Merlín ya es marca registrada. Porque en México lo urgente siempre espera, pero lo absurdo siempre encuentra su lugar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

