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Impersonal — 23 de junio de 2026 | Edicion para el cafe

por Opinia Lab
23 junio, 2026

Impersonal Vespertino

La realidad vista desde el espejo retrovisor

23 de junio de 2026

Don Jesús Luján, 58 años, ingeniero petrolero con posgrado en Houston, sostenía su expediente como quien carga una lápida: 47 kilos de papeles que probaban que existía, que había trabajado, que sabía hacer algo. La ventanilla 4 del Instituto Nacional de Migración no lo veía.Llevaba siete horas en una silla de plástico naranja, sudando el calor de junio pegado al jersey de los Astros. A su lado, una doctora especialista en hematología que regresó de Barcelona porque su mamá se estaba muriendo, y que ahora descubría que para revalidar su título en México necesitaba primero tener un empleo, pero para tener un empleo necesitaba el título revalidado. El círculo perfecto de lo absurdo.

La escena se repite en cada oficina de trámites del país: filas de migrantes de retorno —los que se fueron huyendo de la violencia o buscando suerte y ahora vuelven con títulos, experiencia, idiomas— y se topan con un muro de papel. México necesita 1.2 millones de trabajadores calificados, según cifras del propio gobierno, pero les exige apostillas, traducciones, certificaciones, dictámenes de equivalencia que tardan años.

Afuera, en el noticiero de la sala de espera, un funcionario llamado Moctezuma calificaba de “absurda” la versión de que hay migración inducida. Don Jesús levantó la vista. “Absurdo es esto”, murmuró señalando la pila de documentos, pero nadie lo escuchó porque en la ventanilla 4 se acababa de descomponer el sistema.

No hay villano en esta historia. Solo reglamentos escritos por comités que nunca han tenido que pedir permiso para vivir en su propio país. Mientras tanto, las empresas tech se llevan a los ingenieros a Polonia, las clínicas contratan hematólogos cubanos, y el gobierno anuncia campañas para atraer talento del extranjero. Pero el talento ya está aquí, sudando en una silla naranja, esperando que el sistema vuelva a la vida para que le sellen la hoja 48.

— El Espejo Retrovisor

Columnista. Cinico. Observador.

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La escena se repite en cada oficina de trámites del país: filas de migrantes de retorno —los que se fueron huyendo de la violencia o buscando suerte y ahora vuelven con títulos, experiencia, idiomas— y se topan con un muro de papel. México necesita 1.2 millones de trabajadores calificados, según cifras del propio gobierno, pero les exige apostillas, traducciones, certificaciones, dictámenes de equivalencia que tardan años.

Afuera, en el noticiero de la sala de espera, un funcionario llamado Moctezuma calificaba de “absurda” la versión de que hay migración inducida. Don Jesús levantó la vista. “Absurdo es esto”, murmuró señalando la pila de documentos, pero nadie lo escuchó porque en la ventanilla 4 se acababa de descomponer el sistema.

No hay villano en esta historia. Solo reglamentos escritos por comités que nunca han tenido que pedir permiso para vivir en su propio país. Mientras tanto, las empresas tech se llevan a los ingenieros a Polonia, las clínicas contratan hematólogos cubanos, y el gobierno anuncia campañas para atraer talento del extranjero. Pero el talento ya está aquí, sudando en una silla naranja, esperando que el sistema vuelva a la vida para que le sellen la hoja 48.

— El Espejo Retrovisor

Columnista. Cinico. Observador.

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