Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
18 de junio de 2026
Lo de Trump ya nos tiene hartos, pero lo suyo es un clásico: el matón del barrio que necesita humillar al vecino para sentirse grande. Luego sale JD Vance, su perro faldero, y dice que se reservan “el derecho” de acción militar contra los cárteles en México. ¿En qué mundo un país amenaza a otro con bombas y luego dice “preferimos cooperación”? Es como si un asaltante te pusiera una pistola en la cabeza y añadiera: “pero prefiero que me des la cartera voluntariamente”. Y nuestra presidenta, entre la espada y la pared, intentando no verse acorralada mientras Slim pone 5 mil millones de dólares en la mesa, como si con eso nos fuera a salvar de la quiebra.
Porque mientras tanto, Banxico recorta la previsión de crecimiento a 1.1 por ciento. Un número que duele más que una patada en los dientes. Pero no importa, porque tenemos a la alcaldesa de Tenancingo que se autosecuestró. Una idea tan absurda que solo en México alguien la piensa: “Me voy a esconder, pongo un video llorando, cobro el rescate y tapo el hoyo financiero”. La Fiscalía del Edomex la destapó, claro, pero lo escalofriante es que alguien creyó que funcionaría. Eso es lo que somos: un país donde la improvisación es la única política de Estado.
Y luego, a cuatro años del asesinato de jesuitas en Cerocahui, nos dicen que “se está jugando la paz del país”. Esa frase suena a disco rayado. La misma cantaleta desde que tengo memoria. Mientras, la CNTE sigue protestando, el INE define demarcaciones municipales como quien mueve piezas de un tablero sin saber cuál es el juego, y en Ciudad Juárez una banda de polleros recibe sentencia ejemplar mientras el alcalde deja la ciudad para buscar candidatura. El carrusel nunca se detiene.
La realidad vista desde el espejo retrovisor: vemos pasar las mismas caras, los mismos insultos internacionales, los mismos desfalcos creativos, los mismos recortes económicos. El futuro no llega, solo se repite el pasado con disfraces nuevos. Lo único que cambia es el color de la cinta que usan para amarrar los expedientes. Y el espejo, impasible, nos devuelve la imagen de un país que prefiere culpar al de afuera antes de mirarse el ombligo. Pero el ombligo está lleno de agujeros, y por ahí se nos va la vida.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
18 de junio de 2026
Lo de Trump ya nos tiene hartos, pero lo suyo es un clásico: el matón del barrio que necesita humillar al vecino para sentirse grande. Luego sale JD Vance, su perro faldero, y dice que se reservan “el derecho” de acción militar contra los cárteles en México. ¿En qué mundo un país amenaza a otro con bombas y luego dice “preferimos cooperación”? Es como si un asaltante te pusiera una pistola en la cabeza y añadiera: “pero prefiero que me des la cartera voluntariamente”. Y nuestra presidenta, entre la espada y la pared, intentando no verse acorralada mientras Slim pone 5 mil millones de dólares en la mesa, como si con eso nos fuera a salvar de la quiebra.
Porque mientras tanto, Banxico recorta la previsión de crecimiento a 1.1 por ciento. Un número que duele más que una patada en los dientes. Pero no importa, porque tenemos a la alcaldesa de Tenancingo que se autosecuestró. Una idea tan absurda que solo en México alguien la piensa: “Me voy a esconder, pongo un video llorando, cobro el rescate y tapo el hoyo financiero”. La Fiscalía del Edomex la destapó, claro, pero lo escalofriante es que alguien creyó que funcionaría. Eso es lo que somos: un país donde la improvisación es la única política de Estado.
Y luego, a cuatro años del asesinato de jesuitas en Cerocahui, nos dicen que “se está jugando la paz del país”. Esa frase suena a disco rayado. La misma cantaleta desde que tengo memoria. Mientras, la CNTE sigue protestando, el INE define demarcaciones municipales como quien mueve piezas de un tablero sin saber cuál es el juego, y en Ciudad Juárez una banda de polleros recibe sentencia ejemplar mientras el alcalde deja la ciudad para buscar candidatura. El carrusel nunca se detiene.
La realidad vista desde el espejo retrovisor: vemos pasar las mismas caras, los mismos insultos internacionales, los mismos desfalcos creativos, los mismos recortes económicos. El futuro no llega, solo se repite el pasado con disfraces nuevos. Lo único que cambia es el color de la cinta que usan para amarrar los expedientes. Y el espejo, impasible, nos devuelve la imagen de un país que prefiere culpar al de afuera antes de mirarse el ombligo. Pero el ombligo está lleno de agujeros, y por ahí se nos va la vida.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

