Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
10 de julio de 2026
No hay nada más patético que ver a un partido celebrar su propia existencia cuando sus piezas sueltas ya no encajan ni con pegamento industrial. La 4T llega a su adolescencia política con peores pleitos que una familia de telenovela: los del PT gritan que no rompan la alianza, los del Verde se hacen los ofendidos, y en medio, los candidatos se agarran como si el puesto fuera la última torta de tamal en la fonda. Así no se transforma nada, así se calienta la banqueta para las próximas elecciones.
Y como si la fiesta necesitara más sobresaltos, nos enteramos de que cinco agentes de la Guardia Nacional fueron detenidos en Ciudad Juárez por secuestro y extorsión. Sí, los mismos que juraron proteger a la ciudadanía terminaron haciendo el trabajo sucio de la delincuencia. De la “guardia del pueblo” pasamos a la “guardia del cuento”. En el mismo estado donde la gobernadora Maru Campos encabeza mesas de paz y destruye armas, los guardianes de la ley se convierten en delincuentes de cuello oficial.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, nos devuelve una imagen que preferiríamos no ver: un gobierno que celebra su unidad mientras sus piernas caminan cada una para un lado distinto. Los abrazos en los pódumes no cubren las fracturas en las bases. Y cuando los propios vigilantes se vuelven depredadores, el espejo no miente: el reflejo de la transformación empieza a parecerse demasiado al espejismo de siempre. Duele aceptarlo, pero tal vez lo único que hemos unificado es el arte de desencontrarnos.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
10 de julio de 2026
No hay nada más patético que ver a un partido celebrar su propia existencia cuando sus piezas sueltas ya no encajan ni con pegamento industrial. La 4T llega a su adolescencia política con peores pleitos que una familia de telenovela: los del PT gritan que no rompan la alianza, los del Verde se hacen los ofendidos, y en medio, los candidatos se agarran como si el puesto fuera la última torta de tamal en la fonda. Así no se transforma nada, así se calienta la banqueta para las próximas elecciones.
Y como si la fiesta necesitara más sobresaltos, nos enteramos de que cinco agentes de la Guardia Nacional fueron detenidos en Ciudad Juárez por secuestro y extorsión. Sí, los mismos que juraron proteger a la ciudadanía terminaron haciendo el trabajo sucio de la delincuencia. De la “guardia del pueblo” pasamos a la “guardia del cuento”. En el mismo estado donde la gobernadora Maru Campos encabeza mesas de paz y destruye armas, los guardianes de la ley se convierten en delincuentes de cuello oficial.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, nos devuelve una imagen que preferiríamos no ver: un gobierno que celebra su unidad mientras sus piernas caminan cada una para un lado distinto. Los abrazos en los pódumes no cubren las fracturas en las bases. Y cuando los propios vigilantes se vuelven depredadores, el espejo no miente: el reflejo de la transformación empieza a parecerse demasiado al espejismo de siempre. Duele aceptarlo, pero tal vez lo único que hemos unificado es el arte de desencontrarnos.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

