Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de julio de 2026
Mientras tanto, la economía real no necesita memes para espantarnos: el FMI nos recortó el pronóstico de crecimiento a 1.2%, que es como si un médico dijera “sí, el paciente sigue vivo, pero mejor no le pida que corra”. La UNAM advierte vulnerabilidad, los aranceles con Estados Unidos están en revisión y el TMEC parece más un melodrama que un tratado. Pero claro, estamos muy ocupados discutiendo si la tormenta negra existe o si las declaraciones de Ariadna Montiel sobre que el gobierno no pacta con criminales son creíbles —que, sinceramente, suenan como si un mago jurara que no esconde la moneda en la manga.
Y luego están los jóvenes de Morena buscando desplazar a la vieja guardia, como si fuera un reality de sucesión política. Mientras tanto, en Chihuahua rescatan migrantes secuestrados y en la FGR mueven piezas como si jugaran ajedrez con las instituciones. Todo pasa, todo se viraliza, todo se olvida. La tormenta negra durará lo que dure el scroll del dedo. Lo que realmente oscurece el horizonte no es una nube de polvo, sino la certeza de que las tormentas que importan —la económica, la social, la de la credibilidad— no tienen trending topic.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, es que siempre llegamos tarde: cuando entendemos la tormenta, ya pasó; cuando nos importa el prójimo, ya lo secuestraron; cuando confiamos en la palabra oficial, ya se la llevó el viento. Lo único que nos queda es mirar atrás y preguntarnos si alguna vez miramos hacia adelante sin pestañear.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de julio de 2026
Mientras tanto, la economía real no necesita memes para espantarnos: el FMI nos recortó el pronóstico de crecimiento a 1.2%, que es como si un médico dijera “sí, el paciente sigue vivo, pero mejor no le pida que corra”. La UNAM advierte vulnerabilidad, los aranceles con Estados Unidos están en revisión y el TMEC parece más un melodrama que un tratado. Pero claro, estamos muy ocupados discutiendo si la tormenta negra existe o si las declaraciones de Ariadna Montiel sobre que el gobierno no pacta con criminales son creíbles —que, sinceramente, suenan como si un mago jurara que no esconde la moneda en la manga.
Y luego están los jóvenes de Morena buscando desplazar a la vieja guardia, como si fuera un reality de sucesión política. Mientras tanto, en Chihuahua rescatan migrantes secuestrados y en la FGR mueven piezas como si jugaran ajedrez con las instituciones. Todo pasa, todo se viraliza, todo se olvida. La tormenta negra durará lo que dure el scroll del dedo. Lo que realmente oscurece el horizonte no es una nube de polvo, sino la certeza de que las tormentas que importan —la económica, la social, la de la credibilidad— no tienen trending topic.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, es que siempre llegamos tarde: cuando entendemos la tormenta, ya pasó; cuando nos importa el prójimo, ya lo secuestraron; cuando confiamos en la palabra oficial, ya se la llevó el viento. Lo único que nos queda es mirar atrás y preguntarnos si alguna vez miramos hacia adelante sin pestañear.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

