Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
7 de junio de 2026
Organizar un Mundial en México es como invitar a todo el vecindario a una cena y servir la comida en una jaula con llave: 9 de cada 10 mexicanos verán el partido por la tele, pero no porque no quieran ir al estadio, sino porque el boleto cuesta lo que tres quincenas de un salario mínimo. ¿Para qué presumir que somos sede si la única Copa que podemos tocar es la del desempleo?.
El gobierno presume que esto impulsa la economía, pero la inversión fija bruta lleva 19 meses cayéndose a pedazos, como una piñata olvidada desde 2024. En Chihuahua, mientras pavimentan carreteras para que los turistas lleguen rápido al estadio, hay cuevas donde el narco esconde desaparecidos que el Estado no ve porque no quiere ensuciarse los lentes. Ah, pero el PRI ya hizo su “terremoto nacional simultáneo” – porque claro, lo que urge es un simulacro de partido político, no que busquen a los que se llevaron.
Sheinbaum insiste en que no dejaremos que EU nos marque los procesos, pero al mismo tiempo dice que hay una “campaña de ultraderecha” en su contra. Tal vez el problema no son los gringos, sino que el Poder Judicial se está desmoronando y nadie quiere admitir que la transformación huele más a refrito que a cambio real. Hacienda asegura que la economía superará las previsiones de la OCDE, justo cuando la mayoría de los mexicanos no puede ni pagar un boleto de avión a Cancún, mucho menos al estadio.
Mientras tanto, Trump siempre vuelve como un dolor de muelas que nunca se termina de ir, y el clima nos avienta ciclones y lluvias torrenciales que nadie controla. Pero claro, lo importante es la mega marcha para la inauguración del Mundial, con cierres viales y shows gratis para que la gente olvide que su país está secuestrado por la indiferencia.
La realidad es que siempre miramos por el espejo retrovisor: sabemos lo que pasó, conocemos las cifras, entendemos que el 90% se queda fuera. Pero el volante lo tienen otros, y nosotros vamos en el asiento de atrás, discutiendo si el aire acondicionado está muy frío mientras el coche se desbarranca. La pregunta incómoda no es si iremos al Mundial, sino si alguien nos recogerá después del accidente.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

