Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de julio de 2026
En la Ciudad de México, las nuevas placas vehiculares llegaron con el sigilo de un funcionario que no quiere hacer ruido pero sí dejar huella. El diseño incluye el logotipo del Partido Verde Ecologista de México, un árbol estilizado y una leyenda que, según el partido, es “institucional”. El PRI no tardó en llamarlo “propaganda electoral a costo del erario”. El PVEM respondió que es “un absurdo” pensar que unos centímetros de plástico pueden influir en el voto. El debate se instaló en las calles antes de que los automovilistas terminaran de pagar el refrendo.
Doña Lupita, que maneja un Tsuru 2003 con placas del Estado de México, se enteró por su yerno mientras cenaban. “Mira, suegra, ya hasta el coche tiene partido”, dijo él, mostrándole la foto en el celular. Ella no entendió bien, pero asintió con la cabeza mientras recordaba que su voto siempre había sido secreto, incluso para ella misma. Lo que no sabía es que el Verde, según sus propios cálculos, ya había instalado 200 mil placas en solo dos meses. Un ritmo que ningún candidato en campaña lograba alcanzar ni con bardas, volantes ni bots.
El absurdo, sin embargo, no es exclusivo de una sola nación. Del otro lado del Atlántico, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aterrizó en México con la intención de hacer política internacional y terminó convertida en meme. El gobierno español se disculpó, la izquierda madrileña pidió perdón, y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la visita como “fallida”. Ayuso, según los reportes, quiso dar lecciones de libertad a un país que ha aprendido a discernir entre soberanía y show. Le salió mal, pero al menos dejó claro que el ridículo también tiene visa temporal.
Y mientras tanto, en una sala de juntas de algún edificio de gobierno, alguien debe estar preguntándose si es más absurdo poner un logo en una placa o pretender que nadie lo va a notar. La respuesta, probablemente, está en el espejo retrovisor.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de julio de 2026
En la Ciudad de México, las nuevas placas vehiculares llegaron con el sigilo de un funcionario que no quiere hacer ruido pero sí dejar huella. El diseño incluye el logotipo del Partido Verde Ecologista de México, un árbol estilizado y una leyenda que, según el partido, es “institucional”. El PRI no tardó en llamarlo “propaganda electoral a costo del erario”. El PVEM respondió que es “un absurdo” pensar que unos centímetros de plástico pueden influir en el voto. El debate se instaló en las calles antes de que los automovilistas terminaran de pagar el refrendo.
Doña Lupita, que maneja un Tsuru 2003 con placas del Estado de México, se enteró por su yerno mientras cenaban. “Mira, suegra, ya hasta el coche tiene partido”, dijo él, mostrándole la foto en el celular. Ella no entendió bien, pero asintió con la cabeza mientras recordaba que su voto siempre había sido secreto, incluso para ella misma. Lo que no sabía es que el Verde, según sus propios cálculos, ya había instalado 200 mil placas en solo dos meses. Un ritmo que ningún candidato en campaña lograba alcanzar ni con bardas, volantes ni bots.
El absurdo, sin embargo, no es exclusivo de una sola nación. Del otro lado del Atlántico, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aterrizó en México con la intención de hacer política internacional y terminó convertida en meme. El gobierno español se disculpó, la izquierda madrileña pidió perdón, y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la visita como “fallida”. Ayuso, según los reportes, quiso dar lecciones de libertad a un país que ha aprendido a discernir entre soberanía y show. Le salió mal, pero al menos dejó claro que el ridículo también tiene visa temporal.
Y mientras tanto, en una sala de juntas de algún edificio de gobierno, alguien debe estar preguntándose si es más absurdo poner un logo en una placa o pretender que nadie lo va a notar. La respuesta, probablemente, está en el espejo retrovisor.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

