Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
22 de junio de 2026
La presidenta Sheinbaum, con esa habilidad de malabarista que tiene, quiere que empresas privadas le lleven combustible a la isla, esquivando el bloqueo gringo como si fuera un juego de Nintendo. Mientras tanto, el CEESP y BBVA andan recortando expectativas de crecimiento como quien corta cupones de despensa: la inversión privada cayó, el consumo es el último suspiro, y la economía se sostiene con pura fe y deuda. Pero bueno, allá en Palacio Nacional deben pensar que si Cuba resiste, nosotros también, aunque sea a punta de gasolina de contrabando diplomático.
Y mientras el gobierno se preocupa por la hermandad caribeña, en Chihuahua un conductor atropelló a una multitud que celebraba el triunfo de la selección mexicana. Once heridos, un detenido y la fiesta convertida en pesadilla. Así es México: un minuto estás cantando el “Cielito Lindo” y al siguiente estás bajo las llantas de una camioneta que huye. Pero no importa, porque el Mundial 2026 promete una derrama de 40 mil millones de pesos, como si el dinero pudiera borrar la imagen de un festejo manchado de sangre.
En el espejo retrovisor de esta realidad, uno ve las prioridades invertidas: mandamos petróleo a Cuba mientras nuestras gasolineras no saben si mañana habrá precio estable; hablamos de responsabilidad paternal como política pública, pero los padres buscadores siguen hurgando en fosas clandestinas; y celebramos un mundial que nos distraerá por un mes de la crisis que lleva años. La vista atrás muestra un país que avanza en reversa: acelera hacia el pasado, pero le cambia el nombre al auto para que parezca nuevo. Y uno, desde el asiento del copiloto, solo puede reírse para no llorar, porque el volante lo tiene quien decide que lo urgente es lo que está allá lejos, mientras lo que tenemos enfrente arde.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
22 de junio de 2026
La presidenta Sheinbaum, con esa habilidad de malabarista que tiene, quiere que empresas privadas le lleven combustible a la isla, esquivando el bloqueo gringo como si fuera un juego de Nintendo. Mientras tanto, el CEESP y BBVA andan recortando expectativas de crecimiento como quien corta cupones de despensa: la inversión privada cayó, el consumo es el último suspiro, y la economía se sostiene con pura fe y deuda. Pero bueno, allá en Palacio Nacional deben pensar que si Cuba resiste, nosotros también, aunque sea a punta de gasolina de contrabando diplomático.
Y mientras el gobierno se preocupa por la hermandad caribeña, en Chihuahua un conductor atropelló a una multitud que celebraba el triunfo de la selección mexicana. Once heridos, un detenido y la fiesta convertida en pesadilla. Así es México: un minuto estás cantando el “Cielito Lindo” y al siguiente estás bajo las llantas de una camioneta que huye. Pero no importa, porque el Mundial 2026 promete una derrama de 40 mil millones de pesos, como si el dinero pudiera borrar la imagen de un festejo manchado de sangre.
En el espejo retrovisor de esta realidad, uno ve las prioridades invertidas: mandamos petróleo a Cuba mientras nuestras gasolineras no saben si mañana habrá precio estable; hablamos de responsabilidad paternal como política pública, pero los padres buscadores siguen hurgando en fosas clandestinas; y celebramos un mundial que nos distraerá por un mes de la crisis que lleva años. La vista atrás muestra un país que avanza en reversa: acelera hacia el pasado, pero le cambia el nombre al auto para que parezca nuevo. Y uno, desde el asiento del copiloto, solo puede reírse para no llorar, porque el volante lo tiene quien decide que lo urgente es lo que está allá lejos, mientras lo que tenemos enfrente arde.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

