Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
13 de junio de 2026
La parálisis de la productividad no es nueva, pero cada vez que sale el dato nadie quiere verlo. Mientras tanto, los mismos empresarios y políticos que prometen crecimiento se dan cita en la inauguración del Mundial como si el problema se resolviera con un trago de whisky y un asiento en la zona VIP. Claro, ellos ya están cómodos. El que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal, dice la presidenta. Pero la pregunta es: ¿quién está apostando a favor, más allá de los que ya ganaron la partida antes de que empezara el juego?
Moody’s calcula que el Mundial dejará una migaja de 0.14 puntos al PIB. Un número que, traducido a lenguaje de calle, significa que el circo es grande pero las ganancias se las lleva el dueño. Mientras tanto, en Chihuahua cierran 93 negocios, en la frontera detienen a 15 personas con armas y drogas, y el clima sigue caluroso. Nada nuevo bajo el sol, excepto que las promesas se acumulan como los platos sucios en una cocina de restaurante abarrotado. La reunión de alto nivel con Estados Unidos sobre seguridad suena bien, pero la realidad es que siempre negociamos con el cuchillo en la garganta.
La productividad, dicen los expertos (que nunca nombro), se mide en lo que produces por hora trabajada. En México, producimos menos porque gastamos el tiempo en juntas que no llevan a nada, en trámites interminables, en esperar a que el semáforo cambie mientras la economía se queda hecha un bostezo. Digitalizar MiPymes para el Mundial es como ponerle una manta eléctrica a un paciente con fiebre: no atiende el problema de fondo. El problema es que este país vive de ocurrencias, no de diagnósticos.
Miro por el espejo retrovisor y veo una hilera interminable de diagnósticos que nunca se aplicaron. La productividad no se arregla con apps ni con mundiales; se arregla con infraestructura, con educación, con reglas claras. Pero mientras la élite política y empresarial se pasea en el des
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
13 de junio de 2026
La parálisis de la productividad no es nueva, pero cada vez que sale el dato nadie quiere verlo. Mientras tanto, los mismos empresarios y políticos que prometen crecimiento se dan cita en la inauguración del Mundial como si el problema se resolviera con un trago de whisky y un asiento en la zona VIP. Claro, ellos ya están cómodos. El que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal, dice la presidenta. Pero la pregunta es: ¿quién está apostando a favor, más allá de los que ya ganaron la partida antes de que empezara el juego?
Moody’s calcula que el Mundial dejará una migaja de 0.14 puntos al PIB. Un número que, traducido a lenguaje de calle, significa que el circo es grande pero las ganancias se las lleva el dueño. Mientras tanto, en Chihuahua cierran 93 negocios, en la frontera detienen a 15 personas con armas y drogas, y el clima sigue caluroso. Nada nuevo bajo el sol, excepto que las promesas se acumulan como los platos sucios en una cocina de restaurante abarrotado. La reunión de alto nivel con Estados Unidos sobre seguridad suena bien, pero la realidad es que siempre negociamos con el cuchillo en la garganta.
La productividad, dicen los expertos (que nunca nombro), se mide en lo que produces por hora trabajada. En México, producimos menos porque gastamos el tiempo en juntas que no llevan a nada, en trámites interminables, en esperar a que el semáforo cambie mientras la economía se queda hecha un bostezo. Digitalizar MiPymes para el Mundial es como ponerle una manta eléctrica a un paciente con fiebre: no atiende el problema de fondo. El problema es que este país vive de ocurrencias, no de diagnósticos.
Miro por el espejo retrovisor y veo una hilera interminable de diagnósticos que nunca se aplicaron. La productividad no se arregla con apps ni con mundiales; se arregla con infraestructura, con educación, con reglas claras. Pero mientras la élite política y empresarial se pasea en el des
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

