Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de julio de 2026
La política mexicana tiene esa cualidad de ser un circo de tres pistas donde todos los payasos quieren ser el domador. En Chihuahua, Maru Campos tiene la rara habilidad de hacer que un escándalo de bienes raíces suene a trámite burocrático mientras el caso del Crematorio Plenitud completa un año en el limbo. Ciento treinta y un cuerpos que esperan nombre, como maletas en una cinta de equipaje que nunca llega. Y mientras, los partidos nuevos —Somos México y demás— nos venden la idea de que van a “restaurar la República”. Claro, como si la República fuera un mueble de segunda mano que solo necesita una mano de barniz.
El T-MEC, por su parte, se ha convertido en la novela de las tres de la tarde: capítulos interminables, actores que cambian de bando y un final que nadie se cree. Estados Unidos dice que no va a extender el tratado, y los mercados reaccionan como si les hubieran cancelado la serie favorita. La economía mexicana creció 2.2 por ciento en abril, pero eso es como presumir que subiste tres escalones en una escalera eléctrica que baja. La vulnerabilidad está ahí, latente, esperando que el próximo tropezón la active.
Y mientras tanto, el clima hace lo suyo: lluvias torrenciales en nueve estados, como si el cielo también estuviera harto del espectáculo. La primera quincena de julio promete calor, humedad y más agua, como un recordatorio de que la naturaleza no entiende de calendarios electorales ni de promesas de campaña.
La realidad vista desde el espejo retrovisor: dejamos atrás un país donde los muertos esperan justicia mientras los vivos discuten quién se queda con el lote baldío. El espejo no miente, solo refleja lo que ya pasó. Y lo que pasó es que aprendimos a convivir con la impunidad como quien convive con una gotera: le pones una cubeta, te acostumbras al ruido, y un día ya ni la escuchas. Pero la gotera sigue ahí, carcomiendo el techo, hasta que todo se derrumba. Y cuando eso pase, lo único que veremos en el retrovisor será el polvo de lo que alguna vez creímos que era un hogar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de julio de 2026
La política mexicana tiene esa cualidad de ser un circo de tres pistas donde todos los payasos quieren ser el domador. En Chihuahua, Maru Campos tiene la rara habilidad de hacer que un escándalo de bienes raíces suene a trámite burocrático mientras el caso del Crematorio Plenitud completa un año en el limbo. Ciento treinta y un cuerpos que esperan nombre, como maletas en una cinta de equipaje que nunca llega. Y mientras, los partidos nuevos —Somos México y demás— nos venden la idea de que van a “restaurar la República”. Claro, como si la República fuera un mueble de segunda mano que solo necesita una mano de barniz.
El T-MEC, por su parte, se ha convertido en la novela de las tres de la tarde: capítulos interminables, actores que cambian de bando y un final que nadie se cree. Estados Unidos dice que no va a extender el tratado, y los mercados reaccionan como si les hubieran cancelado la serie favorita. La economía mexicana creció 2.2 por ciento en abril, pero eso es como presumir que subiste tres escalones en una escalera eléctrica que baja. La vulnerabilidad está ahí, latente, esperando que el próximo tropezón la active.
Y mientras tanto, el clima hace lo suyo: lluvias torrenciales en nueve estados, como si el cielo también estuviera harto del espectáculo. La primera quincena de julio promete calor, humedad y más agua, como un recordatorio de que la naturaleza no entiende de calendarios electorales ni de promesas de campaña.
La realidad vista desde el espejo retrovisor: dejamos atrás un país donde los muertos esperan justicia mientras los vivos discuten quién se queda con el lote baldío. El espejo no miente, solo refleja lo que ya pasó. Y lo que pasó es que aprendimos a convivir con la impunidad como quien convive con una gotera: le pones una cubeta, te acostumbras al ruido, y un día ya ni la escuchas. Pero la gotera sigue ahí, carcomiendo el techo, hasta que todo se derrumba. Y cuando eso pase, lo único que veremos en el retrovisor será el polvo de lo que alguna vez creímos que era un hogar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

