Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
18 de septiembre de 2026
Ayer presumimos la Independencia y hoy el Senado autoriza el ingreso de 139 militares estadounidenses a Chihuahua, mientras una camioneta clonada con logos del Ejército aparece abandonada en Nonoava tras un enfrentamiento. Defender la soberanía así es como presumir dieta mientras te escondes el pastel bajo la camisa. ¿Y luego preguntamos por qué nos juzgan desde afuera?
México, dicen, no necesita que lo juzguen desde afuera. Y tienen razón. El problema es que nosotros mismos dejamos la puerta abierta, la camioneta tirada y la gasolina robada como evidencia sobre la mesa.
Porque en Guanajuato acaban de encontrar 59 millones de litros de huachicol: un río subterráneo de gasolina robada que corre bajo un país que discute soberanía en la superficie. Preferimos tapar la fuga con discursos. El combustible se escapa por un agujero y la dignidad por otro.
Y mientras debatimos quién tiene derecho a opinar sobre nosotros, aquí adentro se sigue muriendo gente de la manera más ordinaria: una estudiante asesinada, una mujer que no alcanzó la Cruz Roja. Eso no es una estadística que se discuta afuera. Eso es lo que somos adentro.
En lo económico, la cuarta ronda del T-MEC se pospone, el dinero barato se acabó y una calificadora dice que el paquete 2027 es “más creíble”. Más creíble que qué, uno se pregunta. Y la brecha salarial sigue en 24%: a las mujeres les pagan tres cuartos y a todos nos pagan con promesas.
Al lado, Lula sube 15% la ayuda a los pobres a puertas de la elección. Aquí a eso le llamaríamos populismo. Allá, al parecer, se le llama gobernar.
La realidad vista desde el espejo retrovisor tiene una crueldad sencilla: siempre vemos con claridad lo que ya pasó. Los militares que dejamos entrar, la gasolina que dejamos robar, la mujer que no llegamos a tiempo. Todo se ve nítido cuando ya no hay nada que hacer. Lo único borroso en el espejo es lo que viene. Y ahí, cómodamente, seguimos sin mirar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
18 de septiembre de 2026
Ayer presumimos la Independencia y hoy el Senado autoriza el ingreso de 139 militares estadounidenses a Chihuahua, mientras una camioneta clonada con logos del Ejército aparece abandonada en Nonoava tras un enfrentamiento. Defender la soberanía así es como presumir dieta mientras te escondes el pastel bajo la camisa. ¿Y luego preguntamos por qué nos juzgan desde afuera?
México, dicen, no necesita que lo juzguen desde afuera. Y tienen razón. El problema es que nosotros mismos dejamos la puerta abierta, la camioneta tirada y la gasolina robada como evidencia sobre la mesa.
Porque en Guanajuato acaban de encontrar 59 millones de litros de huachicol: un río subterráneo de gasolina robada que corre bajo un país que discute soberanía en la superficie. Preferimos tapar la fuga con discursos. El combustible se escapa por un agujero y la dignidad por otro.
Y mientras debatimos quién tiene derecho a opinar sobre nosotros, aquí adentro se sigue muriendo gente de la manera más ordinaria: una estudiante asesinada, una mujer que no alcanzó la Cruz Roja. Eso no es una estadística que se discuta afuera. Eso es lo que somos adentro.
En lo económico, la cuarta ronda del T-MEC se pospone, el dinero barato se acabó y una calificadora dice que el paquete 2027 es “más creíble”. Más creíble que qué, uno se pregunta. Y la brecha salarial sigue en 24%: a las mujeres les pagan tres cuartos y a todos nos pagan con promesas.
Al lado, Lula sube 15% la ayuda a los pobres a puertas de la elección. Aquí a eso le llamaríamos populismo. Allá, al parecer, se le llama gobernar.
La realidad vista desde el espejo retrovisor tiene una crueldad sencilla: siempre vemos con claridad lo que ya pasó. Los militares que dejamos entrar, la gasolina que dejamos robar, la mujer que no llegamos a tiempo. Todo se ve nítido cuando ya no hay nada que hacer. Lo único borroso en el espejo es lo que viene. Y ahí, cómodamente, seguimos sin mirar.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

