Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de junio de 2026
Lo más bonito de la inauguración fue ver a Salinas Pliego llegar al estadio y recibir una lluvia de insultos tan caliente como el sol de junio. El dueño de TV Azteca aprovechó su transmisión para criticar al gobierno, pero la gente no olvida que su fortuna huele a privilegios y deudas fiscales. Un show dentro del show: el payaso insulta al dueño del circo mientras el público le avienta cacahuates. Todo muy mexicano.
Mientras tanto, en las calles aledañas al Azteca, familias de desaparecidos pedían “déjenos entrar” con carteles que nadie quiso ver. La CNTE también se movilizó, pero según Mario Delgado todo era “interés político” para afectar la imagen del país. Claro, porque la imagen del país es lo que importa cuando tienes 100 mil muertos y 15 mil desaparecidos. El partido debut de México contra Sudáfrica fue un triunfo, pero afuera el único gol era el de la indiferencia.
Y luego está la economía: Moody’s calcula que el Mundial dejará una miserable derrama de 0.14 puntos al PIB. Casi nada. Mientras, Visa y la Secretaría de Economía presumen haber digitalizado 692 mil MiPymes para que puedan venderle al turista. Bonito gesto, pero cuando la productividad laboral está paralizada y los negocios chicos apenas sobreviven, digitalizar es como ponerle GPS a una carreta tirada por un caballo muerto. Mercado Libre anuncia inversión millonaria, pero la pregunta es: ¿esa inversión llega a Ciudad Juárez, donde acaban de detener a 15 personas en un mega operativo y los operadores de justicia siguen jugando a las escondidas?
El DIF Estatal entregó 14 apoyos de movilidad y rehabilitación en Juárez, que es una gota en el desierto de necesidades. Pero claro, el clima está caluroso con nubes, como para no perderse el partido en la Plaza del Ángel. La algarabía futbolística y la realidad mexicana: dos mundos que se ignoran mutuamente mientras el árbitro de la historia no pita ni falta.
Visto desde el espejo retrovisor, esta inauguración del Mundial es una metáfora perfecta de cómo vivimos: un país que celebra un gol mientras sus heridas siguen sangrando. La fiesta nos distrae, pero no nos cura. Y al final, lo único que nos queda es el recuerdo borroso de una patada al balón mientras la vida real se juega en otra cancha, sin reflectores, sin VAR, y casi siempre, sin ganadores.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de junio de 2026
Lo más bonito de la inauguración fue ver a Salinas Pliego llegar al estadio y recibir una lluvia de insultos tan caliente como el sol de junio. El dueño de TV Azteca aprovechó su transmisión para criticar al gobierno, pero la gente no olvida que su fortuna huele a privilegios y deudas fiscales. Un show dentro del show: el payaso insulta al dueño del circo mientras el público le avienta cacahuates. Todo muy mexicano.
Mientras tanto, en las calles aledañas al Azteca, familias de desaparecidos pedían “déjenos entrar” con carteles que nadie quiso ver. La CNTE también se movilizó, pero según Mario Delgado todo era “interés político” para afectar la imagen del país. Claro, porque la imagen del país es lo que importa cuando tienes 100 mil muertos y 15 mil desaparecidos. El partido debut de México contra Sudáfrica fue un triunfo, pero afuera el único gol era el de la indiferencia.
Y luego está la economía: Moody’s calcula que el Mundial dejará una miserable derrama de 0.14 puntos al PIB. Casi nada. Mientras, Visa y la Secretaría de Economía presumen haber digitalizado 692 mil MiPymes para que puedan venderle al turista. Bonito gesto, pero cuando la productividad laboral está paralizada y los negocios chicos apenas sobreviven, digitalizar es como ponerle GPS a una carreta tirada por un caballo muerto. Mercado Libre anuncia inversión millonaria, pero la pregunta es: ¿esa inversión llega a Ciudad Juárez, donde acaban de detener a 15 personas en un mega operativo y los operadores de justicia siguen jugando a las escondidas?
El DIF Estatal entregó 14 apoyos de movilidad y rehabilitación en Juárez, que es una gota en el desierto de necesidades. Pero claro, el clima está caluroso con nubes, como para no perderse el partido en la Plaza del Ángel. La algarabía futbolística y la realidad mexicana: dos mundos que se ignoran mutuamente mientras el árbitro de la historia no pita ni falta.
Visto desde el espejo retrovisor, esta inauguración del Mundial es una metáfora perfecta de cómo vivimos: un país que celebra un gol mientras sus heridas siguen sangrando. La fiesta nos distrae, pero no nos cura. Y al final, lo único que nos queda es el recuerdo borroso de una patada al balón mientras la vida real se juega en otra cancha, sin reflectores, sin VAR, y casi siempre, sin ganadores.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

