Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de mayo de 2026
Veintitrés mil millones de dólares llegaron de fuera. Suena bonito, como cuando te enteras que tu ex tiene un carro nuevo mientras tú sigues pagando el que se deshizo. La inversión extranjera viene por las tierras raras, el jarabe de agave, el café. Se van a llevar lo nuestro y nos van a dejar el recibo. Pero hey, al menos la calificadora internacional ya nos puso el ojo encima, como una suegra que sabe que estás escondiendo deudas debajo del colchón.
Mientras, en la mesa de los políticos, Sheinbaum y Alejandro Moreno se escalonan la confrontación como si fuera un concurso de quién grita más fuerte en la tele. El PRI acusa persecución y defiende a TV Azteca. Claro, porque nada huele más a democracia que un partido defendiendo a una televisora. Y en Chihuahua, la gobernadora Maru Campos recibió citatorio de la FGR por el caso CIA. No, no es la agencia de espionaje, es otra cosa. Pero el nombre ya es una declaración de intenciones: aquí todos espiando a todos, incluso cuando el accidente de un avión puso al límite la relación con Estados Unidos. México de cabeza, dicen, y no es un titular, es un diagnóstico.
En las calles, un hombre fue asesinado cuando iba a vender unos tenis en Ciudad Juárez. La ciudad que concentra el 47% de la derechohabiencia del IMSS en Chihuahua, la misma que nunca ha pagado su deuda, la misma que aporta medallas de taekwondo y capillas incendiadas. La vida vale menos que unos sneakers. Y mientras, la Diócesis de Saltillo lo llama “narco-política”, como si ponerle nombre a la podredumbre la hiciera más llevadera.
Y luego está lo de las enfermedades raras. Ocho millones de mexicanos viven con algo que tarda hasta ocho años en diagnosticarse. Ocho años. El mismo tiempo que llevamos escuchando que “este año sí va a mejorar”. Pero no, prefieren invertir en tierras raras que en salud rara. Porque lo que no se ve, no existe. Y lo que existe pero no se ve, pues que se joda.
Así que aquí estamos, viendo la realidad por el espejo retrovisor. El futuro nunca llega como lo imaginamos, pero siempre es igual de absurdo. La pregunta no es si esto va a mejorar, sino cuántos tenis más tendrán que venderse antes de que alguien se dé cuenta de que el único récord que importa es el de no partirnos en pedazos.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de mayo de 2026
Veintitrés mil millones de dólares llegaron de fuera. Suena bonito, como cuando te enteras que tu ex tiene un carro nuevo mientras tú sigues pagando el que se deshizo. La inversión extranjera viene por las tierras raras, el jarabe de agave, el café. Se van a llevar lo nuestro y nos van a dejar el recibo. Pero hey, al menos la calificadora internacional ya nos puso el ojo encima, como una suegra que sabe que estás escondiendo deudas debajo del colchón.
Mientras, en la mesa de los políticos, Sheinbaum y Alejandro Moreno se escalonan la confrontación como si fuera un concurso de quién grita más fuerte en la tele. El PRI acusa persecución y defiende a TV Azteca. Claro, porque nada huele más a democracia que un partido defendiendo a una televisora. Y en Chihuahua, la gobernadora Maru Campos recibió citatorio de la FGR por el caso CIA. No, no es la agencia de espionaje, es otra cosa. Pero el nombre ya es una declaración de intenciones: aquí todos espiando a todos, incluso cuando el accidente de un avión puso al límite la relación con Estados Unidos. México de cabeza, dicen, y no es un titular, es un diagnóstico.
En las calles, un hombre fue asesinado cuando iba a vender unos tenis en Ciudad Juárez. La ciudad que concentra el 47% de la derechohabiencia del IMSS en Chihuahua, la misma que nunca ha pagado su deuda, la misma que aporta medallas de taekwondo y capillas incendiadas. La vida vale menos que unos sneakers. Y mientras, la Diócesis de Saltillo lo llama “narco-política”, como si ponerle nombre a la podredumbre la hiciera más llevadera.
Y luego está lo de las enfermedades raras. Ocho millones de mexicanos viven con algo que tarda hasta ocho años en diagnosticarse. Ocho años. El mismo tiempo que llevamos escuchando que “este año sí va a mejorar”. Pero no, prefieren invertir en tierras raras que en salud rara. Porque lo que no se ve, no existe. Y lo que existe pero no se ve, pues que se joda.
Así que aquí estamos, viendo la realidad por el espejo retrovisor. El futuro nunca llega como lo imaginamos, pero siempre es igual de absurdo. La pregunta no es si esto va a mejorar, sino cuántos tenis más tendrán que venderse antes de que alguien se dé cuenta de que el único récord que importa es el de no partirnos en pedazos.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.

