Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
20 de mayo de 2026
Sheinbaum habla de principios, de independencia, de que “es tiempo de soberanía”. Suena bonito, como cuando tu abuela te dice que el amor todo lo puede mientras el recibo de la luz acumula ceros. La soberanía es el nuevo mantra. Pero afuera, los mismos que nos prestan dinero ajustan sus tasas y nos recuerdan que la independencia cuesta, y que el costo lo pagamos con deuda que ya ronda el 60% del PIB, según los que saben de números y no de discursos. Pedro Aspe debe estar tomándose un tequila doble mientras escribe sus pronósticos.
Y mientras tanto, la inversión extranjera se espanta como paloma en mercado. 11% menos para este año, dicen los que ponen los dólares. Pero no importa, porque en Juárez llegan nuevas inversiones y expansiones industriales, o al menos eso prometen en conferencias con fondo de mapas descoloridos. El presidente municipal presume obras sin endeudar al municipio, como quien presume que su coche no tiene llanta de refacción pero corre bien. La economía avanza moderadamente en abril, que es como decir que el enfermo ya no empeora, pero tampoco se levanta de la cama.
Luego está el circo de las patrullas. Sheinbaum critica que en Chihuahua las patrullas lleven el logo de la policía de Nueva York. Pues sí, es ridículo. Pero más ridículo es discutir eso cuando la extradición de Rocha Moya se cuece a fuego lento y los expertos dicen que el tratado con Estados Unidos viola derechos humanos. El gobernador de Sinaloa se va a entregar o lo van a entregar, y mientras tanto nosotros debatimos el diseño de las patrullas. Eso sí que es priorizar.
En el lado amable, Chihuahua será sede del Tazón México IX. Qué bonito. Que los jóvenes sean críticos, dice un académico, mientras la LFA llena estadios y el agua se suspende en colonias enteras. El clima es templado, las nubes pasan, el misterio de los dos agentes de la CIA en México sigue sin resolverse, y en una hamaca de Yucatán los duendes mueven el cordel mientras el país se desmorona con estilo.
Este país es como el paciente que se maquilla las cicatrices porque la foto del antes y después tiene que salir bonita. Prometemos murales gigantes para el Mundial, nos enorgullecemos de los récords Guinness, y mientras tanto las enfermedades raras tardan ocho años en diagnosticarse y los migrantes desaparecen en Chiapas sin que nadie alce la voz. Pero bueno, al menos tenemos soberanía.
Y al final, lo único que nos queda es el espejo retrovisor. Porque la realidad siempre llega después, cuando ya es demasiado tarde para esquivarla. Ahí viene, con sus patrullas neoyorquinas, su deuda al 60%, sus promesas de principios y su Tazón México. ¿Y nosotros? Aplaudiendo, como siempre, mientras la función no termina.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
20 de mayo de 2026
Sheinbaum habla de principios, de independencia, de que “es tiempo de soberanía”. Suena bonito, como cuando tu abuela te dice que el amor todo lo puede mientras el recibo de la luz acumula ceros. La soberanía es el nuevo mantra. Pero afuera, los mismos que nos prestan dinero ajustan sus tasas y nos recuerdan que la independencia cuesta, y que el costo lo pagamos con deuda que ya ronda el 60% del PIB, según los que saben de números y no de discursos. Pedro Aspe debe estar tomándose un tequila doble mientras escribe sus pronósticos.
Y mientras tanto, la inversión extranjera se espanta como paloma en mercado. 11% menos para este año, dicen los que ponen los dólares. Pero no importa, porque en Juárez llegan nuevas inversiones y expansiones industriales, o al menos eso prometen en conferencias con fondo de mapas descoloridos. El presidente municipal presume obras sin endeudar al municipio, como quien presume que su coche no tiene llanta de refacción pero corre bien. La economía avanza moderadamente en abril, que es como decir que el enfermo ya no empeora, pero tampoco se levanta de la cama.
Luego está el circo de las patrullas. Sheinbaum critica que en Chihuahua las patrullas lleven el logo de la policía de Nueva York. Pues sí, es ridículo. Pero más ridículo es discutir eso cuando la extradición de Rocha Moya se cuece a fuego lento y los expertos dicen que el tratado con Estados Unidos viola derechos humanos. El gobernador de Sinaloa se va a entregar o lo van a entregar, y mientras tanto nosotros debatimos el diseño de las patrullas. Eso sí que es priorizar.
En el lado amable, Chihuahua será sede del Tazón México IX. Qué bonito. Que los jóvenes sean críticos, dice un académico, mientras la LFA llena estadios y el agua se suspende en colonias enteras. El clima es templado, las nubes pasan, el misterio de los dos agentes de la CIA en México sigue sin resolverse, y en una hamaca de Yucatán los duendes mueven el cordel mientras el país se desmorona con estilo.
Este país es como el paciente que se maquilla las cicatrices porque la foto del antes y después tiene que salir bonita. Prometemos murales gigantes para el Mundial, nos enorgullecemos de los récords Guinness, y mientras tanto las enfermedades raras tardan ocho años en diagnosticarse y los migrantes desaparecen en Chiapas sin que nadie alce la voz. Pero bueno, al menos tenemos soberanía.
Y al final, lo único que nos queda es el espejo retrovisor. Porque la realidad siempre llega después, cuando ya es demasiado tarde para esquivarla. Ahí viene, con sus patrullas neoyorquinas, su deuda al 60%, sus promesas de principios y su Tazón México. ¿Y nosotros? Aplaudiendo, como siempre, mientras la función no termina.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.

