Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
16 de mayo de 2026
México se calienta, pero no de fiebre revolucionaria, sino de ese calorcito que derrite las neuronas de los funcionarios. Mientras la SEP anuncia un 9% de aumento para los maestros —y Chihuahua presume ser de los mejor pagados—, en Ciudad Juárez el premio mayor de la Lotería Nacional cayó el día que nadie se acordaba de jugar. Ironías de un país donde la suerte y la justicia nunca llegan juntas. El padrón electoral supera 1.3 millones en Juárez, lo que significa que hay más ciudadanos registrados que ganas de votar con conciencia. Pero bueno, alguien tiene que llenar las urnas mientras los políticos se pelean por el control de la narrativa.
La política del disimulo es el nuevo deporte nacional. Todos sabemos que la Fiscalía de Chihuahua tiene más agujeros que un colador de tortilla, pero la llegada de agentes de la CIA al lugar antes del operativo antidrogas es como invitar al rival a ver tu juego de cartas. Mientras tanto, en Yucatán se habla de economía creativa y patrimonio vivo con Francia, como si el sureste mexicano no estuviera a punto de derretirse por el calor y la falta de inversión real. Y el INE, fiel a su estilo, impulsa la inclusión de mujeres indígenas en la política, un gesto loable que en los hechos termina siendo como ponerle una curita a un infarto.
El dólar amaneció este sábado en su baile habitual: sube, baja, y nosotros ahí, viendo cómo el peso se desinfla como globo de feria. La economía mexicana es débil, dicen los expertos que nunca nombro. Pura obviedad: mientras la actividad industrial apenas levanta cabeza y la inflación gringa nos jala las orejas, Ebrard anticipa una revisión prolongada del TMEC. O sea, lo mismo de siempre: negociar con el vecino del norte mientras aquí seguimos comprando segundos pisos que no llegan y pensiones que se evaporan como el agua en el desierto de Chihuahua.
En medio del caos, Ciudad Juárez se aferra a sus símbolos: los Indios de Juárez buscan el bicampeonato, y el respaldo de Cruz Pérez Cuéllar suena a abrazo de ocasión antes de la próxima tormenta. El Museo de Arte exhibe a Gustavo Márquez hasta el 31 de mayo, un respiro cultural en una ciudad donde el arte de sobrevivir es la verdadera obra maestra. Pero no nos engañemos: entre el narcolaboratorio desmantelado y los nuevos procesos contra agentes corruptos, el show apenas comienza.
Dicen que en México el futuro siempre llega con retraso, pero el pasado nunca se va del todo. La realidad vista desde el espejo retrovisor nos muestra un país que corre como pollo sin cabeza, caliente, sudado, con políticos que bailan al son de la conveniencia y ciudadanos que aprendieron que la mejor lotería es no comprar boleto. Porque aquí la única certeza es que mañana hará más calor, subirá el dólar, y alguien volverá a prometer que esto va a cambiar. Y nosotros, como siempre, viendo desde la butaca con un café quemado en la mano, listos para reírnos antes de llorar.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
16 de mayo de 2026
México se calienta, pero no de fiebre revolucionaria, sino de ese calorcito que derrite las neuronas de los funcionarios. Mientras la SEP anuncia un 9% de aumento para los maestros —y Chihuahua presume ser de los mejor pagados—, en Ciudad Juárez el premio mayor de la Lotería Nacional cayó el día que nadie se acordaba de jugar. Ironías de un país donde la suerte y la justicia nunca llegan juntas. El padrón electoral supera 1.3 millones en Juárez, lo que significa que hay más ciudadanos registrados que ganas de votar con conciencia. Pero bueno, alguien tiene que llenar las urnas mientras los políticos se pelean por el control de la narrativa.
La política del disimulo es el nuevo deporte nacional. Todos sabemos que la Fiscalía de Chihuahua tiene más agujeros que un colador de tortilla, pero la llegada de agentes de la CIA al lugar antes del operativo antidrogas es como invitar al rival a ver tu juego de cartas. Mientras tanto, en Yucatán se habla de economía creativa y patrimonio vivo con Francia, como si el sureste mexicano no estuviera a punto de derretirse por el calor y la falta de inversión real. Y el INE, fiel a su estilo, impulsa la inclusión de mujeres indígenas en la política, un gesto loable que en los hechos termina siendo como ponerle una curita a un infarto.
El dólar amaneció este sábado en su baile habitual: sube, baja, y nosotros ahí, viendo cómo el peso se desinfla como globo de feria. La economía mexicana es débil, dicen los expertos que nunca nombro. Pura obviedad: mientras la actividad industrial apenas levanta cabeza y la inflación gringa nos jala las orejas, Ebrard anticipa una revisión prolongada del TMEC. O sea, lo mismo de siempre: negociar con el vecino del norte mientras aquí seguimos comprando segundos pisos que no llegan y pensiones que se evaporan como el agua en el desierto de Chihuahua.
En medio del caos, Ciudad Juárez se aferra a sus símbolos: los Indios de Juárez buscan el bicampeonato, y el respaldo de Cruz Pérez Cuéllar suena a abrazo de ocasión antes de la próxima tormenta. El Museo de Arte exhibe a Gustavo Márquez hasta el 31 de mayo, un respiro cultural en una ciudad donde el arte de sobrevivir es la verdadera obra maestra. Pero no nos engañemos: entre el narcolaboratorio desmantelado y los nuevos procesos contra agentes corruptos, el show apenas comienza.
Dicen que en México el futuro siempre llega con retraso, pero el pasado nunca se va del todo. La realidad vista desde el espejo retrovisor nos muestra un país que corre como pollo sin cabeza, caliente, sudado, con políticos que bailan al son de la conveniencia y ciudadanos que aprendieron que la mejor lotería es no comprar boleto. Porque aquí la única certeza es que mañana hará más calor, subirá el dólar, y alguien volverá a prometer que esto va a cambiar. Y nosotros, como siempre, viendo desde la butaca con un café quemado en la mano, listos para reírnos antes de llorar.
— Piter Parker
Columnista. Cinico. Observador.

