Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
29 de septiembre de 2026
Clara Luz Flores repite —así lo anuncian, con esa palabra que suena a bostezo: repite— como coordinadora en Nuevo León, y uno sospecha que el partido contrató un servicio de streaming y ahí va, viendo el mismo capítulo, esperando otro final. En Chihuahua no repite nadie: Andrea Chávez queda fuera y Cruz Pérez Cuéllar se queda con la jugada. Nayarit, Tlaxcala, San Luis Potosí: cuatro estados, cuatro anuncios, cero elecciones internas. La democracia interna es ese cuarto de la casa que todos presumen y nadie usa.
El método es antiquísimo y se disfraza de modernidad: unos cuantos se sientan, deciden y salen a contarlo con la solemnidad de quien acaba de descubrir la penicilina. Mientras se reparten los huesos, el gobierno presume un millón trescientos mil empleos y certeza laboral para 568 prefectos de educación básica. Quinientos sesenta y ocho: no sé si es una cifra o un suspiro. La certeza laboral llega a quienes ya tenían trabajo; al resto le llega el boletín. Y la inflación sigue sin encontrar su meta, como perro viejo que ya no reconoce la casa.
Pemex arrastra la calificación del país al sótano especulativo, la inversión se espanta por exceso de miedo, y en Juchitán el poder local se apodera del territorio para tomar distancia de un expediente de extorsión —que es la manera elegante de decir que ahí el que investiga también reparte el negocio.
Nos gusta creer que este país avanza. Mentira: vamos de espaldas, y lo único que tenemos enfrente es el espejo retrovisor. Ahí se ven, nítidas, las corcholatas oxidadas, los nombres que repiten, los cargos que se heredan como se hereda un apellido, las promesas con fecha vencida. El futuro, si viene, maneja de reversa y con las luces apagadas. Y el espejo no perdona: nos devuelve con fidelidad espantosa todo lo que ya pasó, recordándonos que no vamos a ninguna parte, nomás regresamos con más prisa.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
29 de septiembre de 2026
Clara Luz Flores repite —así lo anuncian, con esa palabra que suena a bostezo: repite— como coordinadora en Nuevo León, y uno sospecha que el partido contrató un servicio de streaming y ahí va, viendo el mismo capítulo, esperando otro final. En Chihuahua no repite nadie: Andrea Chávez queda fuera y Cruz Pérez Cuéllar se queda con la jugada. Nayarit, Tlaxcala, San Luis Potosí: cuatro estados, cuatro anuncios, cero elecciones internas. La democracia interna es ese cuarto de la casa que todos presumen y nadie usa.
El método es antiquísimo y se disfraza de modernidad: unos cuantos se sientan, deciden y salen a contarlo con la solemnidad de quien acaba de descubrir la penicilina. Mientras se reparten los huesos, el gobierno presume un millón trescientos mil empleos y certeza laboral para 568 prefectos de educación básica. Quinientos sesenta y ocho: no sé si es una cifra o un suspiro. La certeza laboral llega a quienes ya tenían trabajo; al resto le llega el boletín. Y la inflación sigue sin encontrar su meta, como perro viejo que ya no reconoce la casa.
Pemex arrastra la calificación del país al sótano especulativo, la inversión se espanta por exceso de miedo, y en Juchitán el poder local se apodera del territorio para tomar distancia de un expediente de extorsión —que es la manera elegante de decir que ahí el que investiga también reparte el negocio.
Nos gusta creer que este país avanza. Mentira: vamos de espaldas, y lo único que tenemos enfrente es el espejo retrovisor. Ahí se ven, nítidas, las corcholatas oxidadas, los nombres que repiten, los cargos que se heredan como se hereda un apellido, las promesas con fecha vencida. El futuro, si viene, maneja de reversa y con las luces apagadas. Y el espejo no perdona: nos devuelve con fidelidad espantosa todo lo que ya pasó, recordándonos que no vamos a ninguna parte, nomás regresamos con más prisa.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

