Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
16 de septiembre de 2026
Un país que grita «¡Viva México!» con la garganta desgarrada mientras autoriza la entrada de 139 soldados estadounidenses a Chihuahua tiene un sentido del humor que ni Kafka. Celebramos la soberanía con fuegos artificiales y la entregamos con oficio diplomático en el mismo estado. ¿Patriotismo o servidumbre con pirotecnia?
Y mientras el Zócalo se ilumina, la economía mexicana amanece con resaca: se acabó el dinero barato, ese que nos prestaba el futuro a plazos. Banxico nos promete certidumbre, que es la palabra que usamos cuando no tenemos ni la menor idea de lo que viene. La fiesta sigue; la tarjeta, corriendo.
El IECM ya dictó que la propaganda electoral del 2027 deberá reciclarse. Excelente metáfora involuntaria: nuestros políticos, basura procesable. Mientras tanto, Morena reparte coordinaciones en Quintana Roo y Zacatecas como quien reparte cartas marcadas. El mapa se reconfigura, los personajes cambian, los apellidos no.
En Morelos, el feminicidio de una estudiante española vuelve a poner el dedo en la llaga que llevamos años fingiendo que cicatriza. No hay grito que tape eso. No hay cohete que ilumine lo que no queremos ver.
Cada 16 de septiembre miramos atrás con nostalgia de una independencia que quizá nunca fue del todo nuestra. El espejo retrovisor no miente: nos devuelve el mismo país de siempre, celebrando lo que fuimos para no pensar en lo que somos. Los héroes de bronce nos observan desde las plazas con una pregunta que no nos atrevemos a contestar. Y seguimos gritando, no vaya a ser que el eco nos delate.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
16 de septiembre de 2026
Un país que grita «¡Viva México!» con la garganta desgarrada mientras autoriza la entrada de 139 soldados estadounidenses a Chihuahua tiene un sentido del humor que ni Kafka. Celebramos la soberanía con fuegos artificiales y la entregamos con oficio diplomático en el mismo estado. ¿Patriotismo o servidumbre con pirotecnia?
Y mientras el Zócalo se ilumina, la economía mexicana amanece con resaca: se acabó el dinero barato, ese que nos prestaba el futuro a plazos. Banxico nos promete certidumbre, que es la palabra que usamos cuando no tenemos ni la menor idea de lo que viene. La fiesta sigue; la tarjeta, corriendo.
El IECM ya dictó que la propaganda electoral del 2027 deberá reciclarse. Excelente metáfora involuntaria: nuestros políticos, basura procesable. Mientras tanto, Morena reparte coordinaciones en Quintana Roo y Zacatecas como quien reparte cartas marcadas. El mapa se reconfigura, los personajes cambian, los apellidos no.
En Morelos, el feminicidio de una estudiante española vuelve a poner el dedo en la llaga que llevamos años fingiendo que cicatriza. No hay grito que tape eso. No hay cohete que ilumine lo que no queremos ver.
Cada 16 de septiembre miramos atrás con nostalgia de una independencia que quizá nunca fue del todo nuestra. El espejo retrovisor no miente: nos devuelve el mismo país de siempre, celebrando lo que fuimos para no pensar en lo que somos. Los héroes de bronce nos observan desde las plazas con una pregunta que no nos atrevemos a contestar. Y seguimos gritando, no vaya a ser que el eco nos delate.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

