Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de octubre de 2026
Un perro de raza chihuahueño acaba de ingresar a la Guardia Nacional. Mientras Chihuahua se inunda, cuatro custodios del Cereso 1 van a prisión por torturar y matar a un interno, y un capo apodado “El Chivo” cae en Juárez, la institución que nos cuida decidió reclutar a un can que cabe en una taza de café. ¿Será que el perro rinde más que los humanos? Yo tengo mi respuesta y no le va a gustar a nadie.
Chihuahua se llevó todos los números del sorteo: el perrito uniformado, el penal con tortura, el agua hasta el cuello y un capo detenido. El estado entero es el país en miniatura. El chihuahueño desfila y posa; cuatro custodios torturan y matan a un reo; la ciudad se ahoga bajo los remanentes de un ciclón; y alguien, muy tranquilo, publica el reporte de la calidad del aire. Como si respirar fuera el problema cuando tienes el lodo en la sala.
Que un perro entre a la Guardia Nacional es la mejor noticia que el estado ha tenido en semanas. No por el perro, sino por lo que dice de nosotros: le confiamos el orden a una mascota pequeña porque los grandes ya nos fallaron. Y no es culpa del animal. El chihuahueño, al menos, no cobra quincena, no se vende al mejor postor y no tortura a nadie en un reclusorio.
Arriba, en la capital, el ruido es otro. Un expresidente reaparece con un libro para jurar, otra vez, que se retira de la política —como quien deja el cigarro mientras enciende el siguiente—. Y otro advierte que vamos camino a una dictadura perfecta. El que se va y el que se queja hablan igual: como quien ya no cobra pero extraña el micrófono.
Al final, el chihuahueño con uniforme es la metáfora más honesta de este país: pequeño, insistente, entrenado para ladrarle a lo que no entiende, y con más dignidad que muchos que usan corbata. Nos reímos del perro porque no nos atrevemos a llorar por lo demás. Y así vamos, viendo por el retrovisor una realidad que ya pasó: las inundaciones, el reo torturado, los muertos que nadie cuenta. El espejo nunca miente, pero solo sirve para lo que ya dejamos atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de octubre de 2026
Un perro de raza chihuahueño acaba de ingresar a la Guardia Nacional. Mientras Chihuahua se inunda, cuatro custodios del Cereso 1 van a prisión por torturar y matar a un interno, y un capo apodado “El Chivo” cae en Juárez, la institución que nos cuida decidió reclutar a un can que cabe en una taza de café. ¿Será que el perro rinde más que los humanos? Yo tengo mi respuesta y no le va a gustar a nadie.
Chihuahua se llevó todos los números del sorteo: el perrito uniformado, el penal con tortura, el agua hasta el cuello y un capo detenido. El estado entero es el país en miniatura. El chihuahueño desfila y posa; cuatro custodios torturan y matan a un reo; la ciudad se ahoga bajo los remanentes de un ciclón; y alguien, muy tranquilo, publica el reporte de la calidad del aire. Como si respirar fuera el problema cuando tienes el lodo en la sala.
Que un perro entre a la Guardia Nacional es la mejor noticia que el estado ha tenido en semanas. No por el perro, sino por lo que dice de nosotros: le confiamos el orden a una mascota pequeña porque los grandes ya nos fallaron. Y no es culpa del animal. El chihuahueño, al menos, no cobra quincena, no se vende al mejor postor y no tortura a nadie en un reclusorio.
Arriba, en la capital, el ruido es otro. Un expresidente reaparece con un libro para jurar, otra vez, que se retira de la política —como quien deja el cigarro mientras enciende el siguiente—. Y otro advierte que vamos camino a una dictadura perfecta. El que se va y el que se queja hablan igual: como quien ya no cobra pero extraña el micrófono.
Al final, el chihuahueño con uniforme es la metáfora más honesta de este país: pequeño, insistente, entrenado para ladrarle a lo que no entiende, y con más dignidad que muchos que usan corbata. Nos reímos del perro porque no nos atrevemos a llorar por lo demás. Y así vamos, viendo por el retrovisor una realidad que ya pasó: las inundaciones, el reo torturado, los muertos que nadie cuenta. El espejo nunca miente, pero solo sirve para lo que ya dejamos atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

