Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
28 de julio de 2026
Porque mientras el vecino del norte hace su show, en Baja California los políticos locales se graban amenazas como si fueran capítulos de una telenovela de quinta categoría. Jaime Bonilla le sale al paso a Marina del Pilar con un video que parece sacado de un reality show de malos perdedores. Y ella, para no quedarse atrás, presume haber contratado a un exagente del FBI, como si la política mexicana necesitara más actores de reparto gringos. Uno se pregunta: ¿para eso pagan impuestos los bajacalifornianos? ¿Para que sus gobernantes se manden indirectas por WhatsApp mientras el narco se parte la madre en las esquinas?
Luego está lo de Chihuahua: sueltan moscas estériles para combatir el gusano barrenador, ganan premios por programas contra la desnutrición infantil, la aduana de Juárez recauda sesenta mil millones de pesos en un año. Cifras que deberían ser motivo de orgullo, pero que se diluyen cuando al mismo tiempo un niño de cuatro años muere dentro de un coche porque alguien se olvidó de él. Sesenta mil millones recaudados, y no hay suficiente atención para que un niño no se asfixie en el estacionamiento de una maquiladora. Eso, queridos lectores, se llama prioridades al revés.
Y mientras tanto, en Chiapas abusan de un menor y en la UNAM los estudiantes exigen transparencia en los exámenes de admisión, como si pedir que no te vendan un lugar fuera un acto revolucionario. Pero claro, todo esto ocurre en el mismo país donde un fisicoculturista mata a sus padres y antes publica un mensaje en redes sociales, porque hasta la locura ahora necesita like.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, es que siempre llegamos tarde. Vemos el accidente después de que ocurrió, analizamos la estupidez cuando ya no hay remedio. Nos quejamos de Trump cuando ya nos dijo “Méjijo”, nos indignamos por la desnutrición infantil cuando ya soltamos las moscas estériles, y celebramos los sesenta mil millones de recaudación mientras un niño muere solo en un coche caliente. Ese es nuestro país: un lugar donde hacemos muchas cosas bien, pero siempre hay un pero más grande que el propio acierto. Y lo peor es que mañana será igual, porque el espejo retrovisor no sirve para ver lo que viene, solo para confirmar que ya valió madres lo que dejamos atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
28 de julio de 2026
Porque mientras el vecino del norte hace su show, en Baja California los políticos locales se graban amenazas como si fueran capítulos de una telenovela de quinta categoría. Jaime Bonilla le sale al paso a Marina del Pilar con un video que parece sacado de un reality show de malos perdedores. Y ella, para no quedarse atrás, presume haber contratado a un exagente del FBI, como si la política mexicana necesitara más actores de reparto gringos. Uno se pregunta: ¿para eso pagan impuestos los bajacalifornianos? ¿Para que sus gobernantes se manden indirectas por WhatsApp mientras el narco se parte la madre en las esquinas?
Luego está lo de Chihuahua: sueltan moscas estériles para combatir el gusano barrenador, ganan premios por programas contra la desnutrición infantil, la aduana de Juárez recauda sesenta mil millones de pesos en un año. Cifras que deberían ser motivo de orgullo, pero que se diluyen cuando al mismo tiempo un niño de cuatro años muere dentro de un coche porque alguien se olvidó de él. Sesenta mil millones recaudados, y no hay suficiente atención para que un niño no se asfixie en el estacionamiento de una maquiladora. Eso, queridos lectores, se llama prioridades al revés.
Y mientras tanto, en Chiapas abusan de un menor y en la UNAM los estudiantes exigen transparencia en los exámenes de admisión, como si pedir que no te vendan un lugar fuera un acto revolucionario. Pero claro, todo esto ocurre en el mismo país donde un fisicoculturista mata a sus padres y antes publica un mensaje en redes sociales, porque hasta la locura ahora necesita like.
La realidad, vista desde el espejo retrovisor, es que siempre llegamos tarde. Vemos el accidente después de que ocurrió, analizamos la estupidez cuando ya no hay remedio. Nos quejamos de Trump cuando ya nos dijo “Méjijo”, nos indignamos por la desnutrición infantil cuando ya soltamos las moscas estériles, y celebramos los sesenta mil millones de recaudación mientras un niño muere solo en un coche caliente. Ese es nuestro país: un lugar donde hacemos muchas cosas bien, pero siempre hay un pero más grande que el propio acierto. Y lo peor es que mañana será igual, porque el espejo retrovisor no sirve para ver lo que viene, solo para confirmar que ya valió madres lo que dejamos atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

