Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de julio de 2026
Detienen al director de la Doenitz por el asesinato de Dafne Zapata. Una escuela que presuntamente formaba “hombres de bien” resulta formar monstruos con credencial. Y lo peor: la noticia se desliza en el noticiero como una más, entre la liberación de moscas estériles y los aranceles de Trump. Como si la vida de una mujer valiera lo mismo que un insecto modificado genéticamente. Quizá por eso la plaga del gusano barrenador nos preocupa más que la plaga de la impunidad: el gusano se ve en el ganado, la violencia se ve en las estadísticas que nadie lee.
Mientras tanto, en Ciudad Juárez se establece un récord de desapariciones forzadas. No se trata de un campeonato, pero el gobierno local bien podría colgar una manta que diga “Somos número uno en desaparecer personas”. El consulado mexicano en El Paso devela una esfera monumental de Mata Ortiz para adornar la fachada, mientras adentro los paisanos esperan horas en los cruces fronterizos. Hermoso contraste: arte popular afuera, olvido adentro. Y el clima en Chihuahua alcanza los 40 grados, como para que nadie se sienta tentado a salir a protestar.
Pero volvamos al feminicidio. La escuela Doenitz no es un caso aislado; es el espejo retrovisor de un país que educa para la obediencia ciega y luego se sorprende cuando alguien se pasa de la raya. La realidad vista desde ese espejo no es el futuro brillante que prometen los discursos, sino los baches de un camino que nunca se pavimentó. La pregunta incómoda no es cómo castigar al culpable, sino cuántos otros directores, policías y funcionarios siguen viendo el delito como una simple falta administrativa. Porque en México, la justicia siempre llega después del funeral, y a veces ni así.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de julio de 2026
Detienen al director de la Doenitz por el asesinato de Dafne Zapata. Una escuela que presuntamente formaba “hombres de bien” resulta formar monstruos con credencial. Y lo peor: la noticia se desliza en el noticiero como una más, entre la liberación de moscas estériles y los aranceles de Trump. Como si la vida de una mujer valiera lo mismo que un insecto modificado genéticamente. Quizá por eso la plaga del gusano barrenador nos preocupa más que la plaga de la impunidad: el gusano se ve en el ganado, la violencia se ve en las estadísticas que nadie lee.
Mientras tanto, en Ciudad Juárez se establece un récord de desapariciones forzadas. No se trata de un campeonato, pero el gobierno local bien podría colgar una manta que diga “Somos número uno en desaparecer personas”. El consulado mexicano en El Paso devela una esfera monumental de Mata Ortiz para adornar la fachada, mientras adentro los paisanos esperan horas en los cruces fronterizos. Hermoso contraste: arte popular afuera, olvido adentro. Y el clima en Chihuahua alcanza los 40 grados, como para que nadie se sienta tentado a salir a protestar.
Pero volvamos al feminicidio. La escuela Doenitz no es un caso aislado; es el espejo retrovisor de un país que educa para la obediencia ciega y luego se sorprende cuando alguien se pasa de la raya. La realidad vista desde ese espejo no es el futuro brillante que prometen los discursos, sino los baches de un camino que nunca se pavimentó. La pregunta incómoda no es cómo castigar al culpable, sino cuántos otros directores, policías y funcionarios siguen viendo el delito como una simple falta administrativa. Porque en México, la justicia siempre llega después del funeral, y a veces ni así.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

