Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
21 de julio de 2026
El hombre se llamaba —digamos que no importa el nombre, lo que dijo pesa más— y estaba sentado frente a dos exfutbolistas argentinos y un hondureño que minutos antes habían destrozado a la selección mexicana con argumentos. El programa era de esos donde los comentaristas se gritan, se ríen, se toman el pelo. Pero cuando el chileno habló, el estudio se quedó en silencio.
“México no castiga”, dijo. Y luego, como si rematara una jugada: “Ellos fallaron”. Se refería a la selección, a los penaltis errados, a los partidos que se dejan ir. Pero quienes lo escucharon en casa sintieron que la frase también aplicaba a la política, a los escándalos de corrupción que se desvanecen, a los funcionarios que renuncian y al mes siguiente aparecen en otro cargo. El chileno no lo dijo, pero la metáfora cayó sola.
El hondureño asintió. El argentino se quedó viendo la mesa. El conductor, mexicano, intentó un chiste rápido pero sonó a disculpa. Nadie replicó con datos, porque los datos están del lado del chileno. México perdió contra Honduras en casa, y contra Argentina fuera, y en cada derrota hubo una expulsión, un penal fallado, un reclamo al árbitro. Pero nunca un gesto de autocrítica real. El chileno lo resumió: “Acá siempre encuentran un culpable afuera”.
La frase corrió por redes como agua en canal. Los mismos que minutos antes justificaban la agresión de un jugador ecuatoriano contra un mexicano en un partido de eliminatoria —porque “él también se dejó”, porque “el árbitro no cuidó”— se encontraron con el espejo. El chileno no acusó, solo describió. Y esa descripción, sin retórica ni banderas, dolió más que cualquier editorial.
Afuera del estudio, en las calles de la Ciudad de México, un vendedor de tamales escuchó la frase en la radio de un taxi. No dijo nada. Le dio un mordisco a su torta y siguió mirando el semáforo. A lo mejor pensó que el chileno tenía razón. A lo mejor no. Pero el chileno ya había plantado la duda, y esa duda, como una mala hierba, crece sola.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal Vespertino
La realidad vista desde el espejo retrovisor
21 de julio de 2026
El hombre se llamaba —digamos que no importa el nombre, lo que dijo pesa más— y estaba sentado frente a dos exfutbolistas argentinos y un hondureño que minutos antes habían destrozado a la selección mexicana con argumentos. El programa era de esos donde los comentaristas se gritan, se ríen, se toman el pelo. Pero cuando el chileno habló, el estudio se quedó en silencio.
“México no castiga”, dijo. Y luego, como si rematara una jugada: “Ellos fallaron”. Se refería a la selección, a los penaltis errados, a los partidos que se dejan ir. Pero quienes lo escucharon en casa sintieron que la frase también aplicaba a la política, a los escándalos de corrupción que se desvanecen, a los funcionarios que renuncian y al mes siguiente aparecen en otro cargo. El chileno no lo dijo, pero la metáfora cayó sola.
El hondureño asintió. El argentino se quedó viendo la mesa. El conductor, mexicano, intentó un chiste rápido pero sonó a disculpa. Nadie replicó con datos, porque los datos están del lado del chileno. México perdió contra Honduras en casa, y contra Argentina fuera, y en cada derrota hubo una expulsión, un penal fallado, un reclamo al árbitro. Pero nunca un gesto de autocrítica real. El chileno lo resumió: “Acá siempre encuentran un culpable afuera”.
La frase corrió por redes como agua en canal. Los mismos que minutos antes justificaban la agresión de un jugador ecuatoriano contra un mexicano en un partido de eliminatoria —porque “él también se dejó”, porque “el árbitro no cuidó”— se encontraron con el espejo. El chileno no acusó, solo describió. Y esa descripción, sin retórica ni banderas, dolió más que cualquier editorial.
Afuera del estudio, en las calles de la Ciudad de México, un vendedor de tamales escuchó la frase en la radio de un taxi. No dijo nada. Le dio un mordisco a su torta y siguió mirando el semáforo. A lo mejor pensó que el chileno tenía razón. A lo mejor no. Pero el chileno ya había plantado la duda, y esa duda, como una mala hierba, crece sola.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

