Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
20 de julio de 2026
Claro que la presidenta Sheinbaum salió a elogiar la sede mexicana y a abrazar a España, porque nada une más a un país que una copa ajena. Pero mientras ella se tomaba la foto con Trump y Carney —el tal “alianza sin precedentes” que suena más a partido de estrellas que a política seria—, en las calles de Ciudad Juárez se armaban filas para entrar al estadio y en los cuarteles militares se preparaban para otro día de guerra contra el narco. El Mundial no detonó la economía, dice un estudio; claro, porque detonar ya es trabajo de los cárteles.
Y luego está Ayotzinapa. Doce años. Doce. Y todavía andamos pidiendo “recuperar la valentía política” como si fuera una membresía de gimnasio que caducó. La valentía no se recupera: se ejerce o no existe. En este país, la valentía política es una especie en extinción, como el agua en Chihuahua, que ahora quieren compartir con Israel mientras los chihuahuenses se movilizan para rechazar el convenio. Qué irony: mientras unos rifan el agua, otros rifan la vida. Julián LeBarón busca gobernar el estado, porque después de luchar contra la inseguridad con las uñas, qué mejor que hacerlo desde un escritorio. Ojalá le vaya mejor que a sus hermanos.
La realidad vista desde el espejo retrovisor es un recordatorio constante de que el futuro siempre llega manchado de pasado. Celebramos un Mundial que no nos llenó el bolsillo, presumimos salarios que suben según la OCDE pero que no alcanzan para la tortilla, y mientras tanto los centros de datos llegan a Juárez y Tijuana, cambiando el paisaje de las maquilas. Pero ni los servidores más potentes procesan el dato más simple: que la democracia se desgasta como una llanta sin aire, y que la inversión en la infancia que promueve Unicef suena a promesa de año nuevo en julio. El espejo no miente, solo devuelve la imagen de un país que se sabe al borde del abismo pero prefiere quedarse viendo el partido.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
20 de julio de 2026
Claro que la presidenta Sheinbaum salió a elogiar la sede mexicana y a abrazar a España, porque nada une más a un país que una copa ajena. Pero mientras ella se tomaba la foto con Trump y Carney —el tal “alianza sin precedentes” que suena más a partido de estrellas que a política seria—, en las calles de Ciudad Juárez se armaban filas para entrar al estadio y en los cuarteles militares se preparaban para otro día de guerra contra el narco. El Mundial no detonó la economía, dice un estudio; claro, porque detonar ya es trabajo de los cárteles.
Y luego está Ayotzinapa. Doce años. Doce. Y todavía andamos pidiendo “recuperar la valentía política” como si fuera una membresía de gimnasio que caducó. La valentía no se recupera: se ejerce o no existe. En este país, la valentía política es una especie en extinción, como el agua en Chihuahua, que ahora quieren compartir con Israel mientras los chihuahuenses se movilizan para rechazar el convenio. Qué irony: mientras unos rifan el agua, otros rifan la vida. Julián LeBarón busca gobernar el estado, porque después de luchar contra la inseguridad con las uñas, qué mejor que hacerlo desde un escritorio. Ojalá le vaya mejor que a sus hermanos.
La realidad vista desde el espejo retrovisor es un recordatorio constante de que el futuro siempre llega manchado de pasado. Celebramos un Mundial que no nos llenó el bolsillo, presumimos salarios que suben según la OCDE pero que no alcanzan para la tortilla, y mientras tanto los centros de datos llegan a Juárez y Tijuana, cambiando el paisaje de las maquilas. Pero ni los servidores más potentes procesan el dato más simple: que la democracia se desgasta como una llanta sin aire, y que la inversión en la infancia que promueve Unicef suena a promesa de año nuevo en julio. El espejo no miente, solo devuelve la imagen de un país que se sabe al borde del abismo pero prefiere quedarse viendo el partido.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

