Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
9 de septiembre de 2026
La economía mexicana es un paciente que los médicos declaran “estable” mientras le rebajan el pronóstico de vida, como quien consuela a un enfermo asegurándole que la enfermedad no es grave, nomás que la cuota del hospital sube. Esta mañana Hacienda confesó, con la tranquilidad del que ya tiene el boleto comprado, que creceremos entre 1.5 y 2.5 por ciento para 2027, menos que un niño de kínder en el concurso de la primaria. Y mientras tanto, los senadores se sientan a “analizar” la política económica de un gobierno que cobra impuestos como quien cobra renta: puntual, creativo y con intereses.
No manchen, la OCDE dijo que México es resiliente, que hay inclusión y que la segregación escolar se redujo. Seguro fue el mismo día en que la maestra explicaba fracciones y nadie entendió, porque con esos resultados de PISA la única fracción que nos sale clara es la de los alumnos que se quedan sin clase. El PAN y el PRI ya salieron a rasgarse las vestiduras por los resultados educativos, y cómo no, si se les acabó el título de “los que sí sabían educar” con aquello de la reforma que hicieron y luego arrepintieron. Cada sexenio descubre el hilo negro y los demás lo miran con cara de que siempre supieron.
Lo bueno es que ya hay plan maestro: prohibir el efectivo. Así de simple. Resulta que los billetes son los culpables del huachicol fiscal, de la informalidad, de que doña Chole no pague impuestos por sus garnachas. Van a reducir el uso del dinero en físico para que todo quede registrado, como si la economía fuera un reality show donde nadie puede esconderse. Me pregunto si en la misma ley van a prohibir que se les duerma el sol o que los gobernadores viajen en avión privado para negociar paz, porque eso sí que no lo han podido auditar.
Y mientras analizan la política interior, la inseguridad sale de gira. Los herederos de la guerra de cárteles ya andan turisteando por Sinaloa y otros estados, convertidos en franquicia que se expande por todo el país. La paz, dice un titular, requiere voluntad política. Claro, como acabar con las lluvias requiere voluntad metereológica. No es deseo, es estructura; no es tener ganas, es tener un plan que no se les caiga en el camino.
El espejo retrovisor nos devuelve una imagen cargada de facturas impagas. Siempre vemos las promesas en el pasado, los informes en el pasado, los resultados en el pasado. La pregunta de fondo, la que nos escuece mientras cae la tarde y el café se enfría, es si el futuro dejará de ser un archivo más en esta oficina de realidad atrasada, un expediente que nadie termina de resolver, o si seguiremos conduciendo hacia adelante con la vista clavada en el vidrio de atrás, coleccionando discursos que no alcanzaron a ser memorias antes de convertirse en olvido.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
9 de septiembre de 2026
La economía mexicana es un paciente que los médicos declaran “estable” mientras le rebajan el pronóstico de vida, como quien consuela a un enfermo asegurándole que la enfermedad no es grave, nomás que la cuota del hospital sube. Esta mañana Hacienda confesó, con la tranquilidad del que ya tiene el boleto comprado, que creceremos entre 1.5 y 2.5 por ciento para 2027, menos que un niño de kínder en el concurso de la primaria. Y mientras tanto, los senadores se sientan a “analizar” la política económica de un gobierno que cobra impuestos como quien cobra renta: puntual, creativo y con intereses.
No manchen, la OCDE dijo que México es resiliente, que hay inclusión y que la segregación escolar se redujo. Seguro fue el mismo día en que la maestra explicaba fracciones y nadie entendió, porque con esos resultados de PISA la única fracción que nos sale clara es la de los alumnos que se quedan sin clase. El PAN y el PRI ya salieron a rasgarse las vestiduras por los resultados educativos, y cómo no, si se les acabó el título de “los que sí sabían educar” con aquello de la reforma que hicieron y luego arrepintieron. Cada sexenio descubre el hilo negro y los demás lo miran con cara de que siempre supieron.
Lo bueno es que ya hay plan maestro: prohibir el efectivo. Así de simple. Resulta que los billetes son los culpables del huachicol fiscal, de la informalidad, de que doña Chole no pague impuestos por sus garnachas. Van a reducir el uso del dinero en físico para que todo quede registrado, como si la economía fuera un reality show donde nadie puede esconderse. Me pregunto si en la misma ley van a prohibir que se les duerma el sol o que los gobernadores viajen en avión privado para negociar paz, porque eso sí que no lo han podido auditar.
Y mientras analizan la política interior, la inseguridad sale de gira. Los herederos de la guerra de cárteles ya andan turisteando por Sinaloa y otros estados, convertidos en franquicia que se expande por todo el país. La paz, dice un titular, requiere voluntad política. Claro, como acabar con las lluvias requiere voluntad metereológica. No es deseo, es estructura; no es tener ganas, es tener un plan que no se les caiga en el camino.
El espejo retrovisor nos devuelve una imagen cargada de facturas impagas. Siempre vemos las promesas en el pasado, los informes en el pasado, los resultados en el pasado. La pregunta de fondo, la que nos escuece mientras cae la tarde y el café se enfría, es si el futuro dejará de ser un archivo más en esta oficina de realidad atrasada, un expediente que nadie termina de resolver, o si seguiremos conduciendo hacia adelante con la vista clavada en el vidrio de atrás, coleccionando discursos que no alcanzaron a ser memorias antes de convertirse en olvido.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

