Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
6 de octubre de 2026
Sandra Cuevas se fue a Madrid a estudiar y a abrir negocios. Nada más mexicano: aquí se aprende a hacer dinero con el presupuesto y allá se refina el método con vista a un bulevar. No es fuga, es posgrado.
En Querétaro, Ronald Johnson se apareció en un acto como si tuviera el derecho de admisión, y ahora la Segob junta papeles para preguntarle, con voz de niño regañado, qué hacía ahí. La injerencia ya ni disimula.
En Nayarit le dispararon a un gobernador. No hay metáfora que aguante: un país donde las diferencias se arreglan con balas no tiene política, tiene puntería.
Nos anuncian como la sexta economía con mayor avance del mundo, y lo celebramos quitando un trámite textil como si hubiéramos inventado la rueda. Avanzamos como el borracho: derechito, pero hacia la pared.
En Sonora se entregó el médico que vendía sueros vitaminados y dejó ocho muertos. La salud convertida en coctelería: nadie sabía qué traía la mezcla, pero el negocio marchaba.
Y en Brasil, Trump ya se colgó una victoria ajena. Le encantan las urnas cuando le convienen; cuando no, ahí sí hay que revisar voto por voto.
Al final, todas estas piezas —la encuesta perdida que se premia, la licencia que es trampolín, Madrid como sucursal de negocios, el embajador que se cree alcalde— son la misma fotografía, y solo se entiende desde el espejo retrovisor. Vemos con claridad lo que ya pasó: las promesas rotas, las sillas que cambian de dueño. Lo que viene llega borroso y con el sol de frente. Por eso conducimos mirando para atrás: porque el futuro nunca nos ha dado una sola razón para voltear.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

