Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
25 de septiembre de 2026
El INE cambió de color otra vez: dejó el lila, abrazó el gris y, a dos semanas de soltar el rosa mexicano, ya parece esos matrimonios que redecoran la sala para no hablar del divorcio. Mientras se discute el pantone, la paridad de género sigue siendo simulación y violencia, y a los jóvenes de Durango se les estudia como especie en peligro. ¿De qué sirve una casa impecable si nadie quiere entrar?
En Durango presentaron una investigación sobre la participación electoral de las juventudes. Llevamos años midiendo por qué los muchachos no votan, con la puntualidad con que se mide por qué la gente no va al dentista. La respuesta cabe en una servilleta: sienten que su voto se pierde en un edificio que cambia de color mientras ellos cambian de país. Que la corrupción espante ya no sorprende; lo grave es que la desconfianza dejó de ser rebeldía y se volvió costumbre.
En Ciudad Juárez algo sí moja a la gente: 58 inundaciones, decenas de carros varados y el monitoreo que siempre llega después del agua. A la misma hora, en Chihuahua celebran la reanudación de la exportación de ganado a Estados Unidos, que un gusano barrenador tenía detenida. Ahí está el retrato: cuidamos con esmero a las vacas que cruzan la frontera y dejamos que el drenaje se desborde en la nuestra. El gusano al menos tiene nombre preciso; nuestros baches no.
Arriba las cifras sonríen: la economía perfila 2.5 por ciento, el IGAE repuntó tras el Mundial, la OCDE nos ve mejor y alguien prometió más de veinte mil millones en inversiones. Hermoso, salvo que la inflación cobra en el bolsillo lo que los comunicados regalan en el papel. Se posterga el T-MEC y desde aquí responden que no asusta. Claro que no: el miedo se administra arriba. Mientras Trump y Xi se dan una gran reunión en Washington, un ataque en un restaurante de Culiacán deja un muerto y seis heridos.
Por eso el espejo retrovisor, único lugar donde este país se ve completo. Ahí está todo, intacto: la lluvia que sabíamos que caería, la paridad que sabíamos maquillaje, los jóvenes que sabíamos ausentes, el ganado que sabíamos de regreso. El futuro solo avisa con cifras; el pasado grita con hechos. Y lo único genuinamente nuevo en años es el color con que el INE pinta su fachada. Qué gris tan pulcro para una nación que, mirándose de frente, tampoco se reconoce.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
25 de septiembre de 2026
El INE cambió de color otra vez: dejó el lila, abrazó el gris y, a dos semanas de soltar el rosa mexicano, ya parece esos matrimonios que redecoran la sala para no hablar del divorcio. Mientras se discute el pantone, la paridad de género sigue siendo simulación y violencia, y a los jóvenes de Durango se les estudia como especie en peligro. ¿De qué sirve una casa impecable si nadie quiere entrar?
En Durango presentaron una investigación sobre la participación electoral de las juventudes. Llevamos años midiendo por qué los muchachos no votan, con la puntualidad con que se mide por qué la gente no va al dentista. La respuesta cabe en una servilleta: sienten que su voto se pierde en un edificio que cambia de color mientras ellos cambian de país. Que la corrupción espante ya no sorprende; lo grave es que la desconfianza dejó de ser rebeldía y se volvió costumbre.
En Ciudad Juárez algo sí moja a la gente: 58 inundaciones, decenas de carros varados y el monitoreo que siempre llega después del agua. A la misma hora, en Chihuahua celebran la reanudación de la exportación de ganado a Estados Unidos, que un gusano barrenador tenía detenida. Ahí está el retrato: cuidamos con esmero a las vacas que cruzan la frontera y dejamos que el drenaje se desborde en la nuestra. El gusano al menos tiene nombre preciso; nuestros baches no.
Arriba las cifras sonríen: la economía perfila 2.5 por ciento, el IGAE repuntó tras el Mundial, la OCDE nos ve mejor y alguien prometió más de veinte mil millones en inversiones. Hermoso, salvo que la inflación cobra en el bolsillo lo que los comunicados regalan en el papel. Se posterga el T-MEC y desde aquí responden que no asusta. Claro que no: el miedo se administra arriba. Mientras Trump y Xi se dan una gran reunión en Washington, un ataque en un restaurante de Culiacán deja un muerto y seis heridos.
Por eso el espejo retrovisor, único lugar donde este país se ve completo. Ahí está todo, intacto: la lluvia que sabíamos que caería, la paridad que sabíamos maquillaje, los jóvenes que sabíamos ausentes, el ganado que sabíamos de regreso. El futuro solo avisa con cifras; el pasado grita con hechos. Y lo único genuinamente nuevo en años es el color con que el INE pinta su fachada. Qué gris tan pulcro para una nación que, mirándose de frente, tampoco se reconoce.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

