Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
12 de octubre de 2026
México invertirá 300 millones de dólares en dirigibles. Sí: dirigibles. Esos globos con motor que la humanidad jubiló en cuanto entendió que un avión no se incendia tan poético. Bases y una escuela de pilotos de zepelines, mientras el FMI celebra nuestro crecimiento del 1.5%. ¿Alguien verificó si el Hindenburg dejó sucursal en Guanajuato?
El FMI promete 1.5% este año y 1.8% el siguiente; los mismos que cada diciembre juran que el bueno viene. Y en paralelo, México queda fuera del nuevo mapa del petróleo global. Es decir: nos subimos al dirigible justo cuando todos venden crudo, perforando con la fe de un apostador que ya perdió la casa pero conserva la sonrisa.
Todo cabe en la misma plana: un ataque en Arabia Saudita que nos obliga a pedirle a los paisanos que eviten aeropuertos; el perrito de la Guardia Nacional convertido en héroe nacional; una zorra gris en Cancún que ahora busca el Ministerio Público porque alguien la tocó. Perseguimos a quien acaricia un animal y absolvemos a quien desfalca un estado. La piñata nacional tiene siete picos y todos le pegamos vendados: no donde está el dulce, sino donde suena bonito.
López Obrador escribe un libro contra la prepotencia y la injerencia del vecino, y la unidad, esa cosa que dura hasta que hay que repartir algo, vuelve a ser la consigna. Mientras tanto el petróleo se nos escurre y la universidad nueva promete cerrarle la puerta a la violencia, como si la violencia pidiera permiso antes de entrar.
Los dirigibles fueron el futuro hace cien años. Luego se cayeron, en vivo, frente a las cámaras y ardiendo. Hoy los rescatamos con presupuesto federal, como quien desentierra un amor de secundaria creyendo que ahora sí funciona. Porque la realidad vista desde el espejo retrovisor no avanza: repite. El futuro no es lo que viene, es lo que ya intentamos y olvidamos. Y nosotros seguimos en el asiento de atrás, cantando, sin notar que llevamos buen rato estacionados.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

