Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
9 de octubre de 2026
La perrita tiene nombre, raza, biografía y dos versiones de su rescate. Los diez de Mazatlán tienen, con suerte, un número. No es que me alegre la matanza: es que ya me sé el guion. Gritos, promesas, un director destituido, olvido. México es experto en administrar el escándalo hasta que el siguiente animalito robado le roba la portada.
Morena cumple XV años y la fiesta es de época: rupturas, padrinos incómodos y el fundador que no se dejó ver. Los quinceañeros ya no piden vals, piden candidaturas. Y el PRI, en Chihuahua, le hace ojitos al PAN como dos exes que se reencuentran en la boda de otro.
Nos prometen 1.4 por ciento de crecimiento; la Argentina de Milei crece más. Ya sé que compararse con el vecino es de primaria, pero cuando se hunde el que se creía gimnasio, uno revisa la báscula. Banxico toca su propio tambor y decide si le cree al Fed o le reza al peso. Los pagos se mudan a la Ley de Economía Digital: el dinero tan transparente que hasta va a dar pudor.
Y el gobierno decreta que la presidencia no puede tener doble nacionalidad, como si el problema fuera el pasaporte y no la lealtad. Libros contra el imperio, mexicanos que aparecen en Ucrania, trabajadores del IMSS marchando en Juárez, y una perrita convertida en héroe nacional por unos anillos. Todo cabe en la misma página sin que nadie se sonroje.
El espejo retrovisor no miente: devuelve lo que dejamos atrás cada vez que volvemos la cabeza. Y lo que dejamos atrás es un archivo de prioridades mal ordenadas: animales con más cobertura que muertos, fiestas de partido con más futuro que el salario, decretos que arreglan símbolos mientras la realidad se descompone. Aprendimos a llorar bonito por lo pequeño para no llorar por lo grande. Cuando volvamos a mirar de frente, ojalá el espejo nos devuelva la cara. Aunque, honestamente, sospecho que preferimos no verla.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

