Sin resultados
Ver todos los resultados
ImPersonal
  • Inicio
  • Quienes Somos, porqué lo hacemos
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Aviso Legal
  • Aviso de Privacidad
  • Inicio
  • Quienes Somos, porqué lo hacemos
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Aviso Legal
  • Aviso de Privacidad
Sin resultados
Ver todos los resultados
Impersonal
Sin resultados
Ver todos los resultados

Impersonal — 27 de septiembre de 2026 | Edición para el café

por Opinia Lab
27 septiembre, 2026

Impersonal Vespertino

La realidad vista desde el espejo retrovisor

27 de septiembre de 2026

En la isla Socorro, la mayor del archipiélago de Revillagigedo, alguien resumió el paso del huracán Polo con una frase que ningún boletín meteorológico pudo mejorar: “Se escuchaba un rugido, como una turbina”. El ciclón ya rozó esa roca volcánica en categoría 5 sobre el Pacífico y las proyecciones advierten lo incómodo: va a regresar. Pocas cosas tan mexicanas como un desastre con boleto de ida y vuelta.

Revillagigedo no es un lugar para turistas con sombrero de paja. Son cuatro islas de origen volcánico perdidas en el Pacífico, a cientos de kilómetros de Cabo San Lucas, donde hay más marinos que civiles, más aves endémicas que habitantes y una estación naval que lleva décadas cuidando el peñón como quien cuida un secreto. Ahí el clima no se consulta: se escucha. Y esa tarde el aire sonaba a turbina.

Los que estaban en tierra describieron lo mismo que describen los pescadores de altamar cuando el mar se pone blanco: primero el silencio, ese silencio denso que antecede a todo, y luego el rugido. En Socorro viven especies que no existen en ningún otro punto del planeta, pájaros que aprendieron a anidar donde casi nadie llega y que ahora ven pasar, una y otra vez, el mismo monstruo girando en el agua tibia.

El monstruo tiene nombre de persona amable y carácter de cobrador. Polo recuperó la categoría 5 sobre el Pacífico y activó alertas en Baja California Sur y Sonora. En La Paz empezaron a sacar las lanchas del agua con esa prisa tranquila que solo tienen los puertos cuando ya vieron esto antes. En Los Cabos, los hoteles revisaron las ventanas y los vuelos se miraron de reojo. En Guaymas y Puerto Peñasco, los pescadores contaron amarres como quien cuenta monedas antes de una quincena larga.

Lo raro no es el huracán: es el guion. La trayectoria sugiere que Polo golpeará dos veces, como esos parientes que se despiden en la puerta y regresan por el suéter. Primero el paso por las islas, ese rugido de turbina que nadie grabó porque no había con quién competir en redes, y luego la vuelta, con la península esperando de pie y las costas del norte cargando cubetas.

Hay algo casi literario en el asunto: el mismo mar que sostiene la langosta, el atún y la promesa de la temporada turística es el que se levanta a recordar quién manda. Baja California Sur vive de gente que llega, se queda unos días y se va. Polo llegará, se quedará unos días y volverá, aunque sin propina y sin dejar reseña.

En las islas, mientras tanto, los pájaros no saben de categorías ni de alertas. Solo saben que el viento sonó raro, que el mar subió de tono y que mañana, otra vez, habrá que reconstruir el nido.

— El Espejo Retrovisor

Columnista. Cinico. Observador.

Tal vez te interese

Impersonal — 26 de septiembre de 2026 | Edición para el café

26 septiembre, 2026

Impersonal — 25 de septiembre de 2026 | Edición para el café

25 septiembre, 2026

Impersonal Vespertino

La realidad vista desde el espejo retrovisor

27 de septiembre de 2026

En la isla Socorro, la mayor del archipiélago de Revillagigedo, alguien resumió el paso del huracán Polo con una frase que ningún boletín meteorológico pudo mejorar: “Se escuchaba un rugido, como una turbina”. El ciclón ya rozó esa roca volcánica en categoría 5 sobre el Pacífico y las proyecciones advierten lo incómodo: va a regresar. Pocas cosas tan mexicanas como un desastre con boleto de ida y vuelta.

Revillagigedo no es un lugar para turistas con sombrero de paja. Son cuatro islas de origen volcánico perdidas en el Pacífico, a cientos de kilómetros de Cabo San Lucas, donde hay más marinos que civiles, más aves endémicas que habitantes y una estación naval que lleva décadas cuidando el peñón como quien cuida un secreto. Ahí el clima no se consulta: se escucha. Y esa tarde el aire sonaba a turbina.

Los que estaban en tierra describieron lo mismo que describen los pescadores de altamar cuando el mar se pone blanco: primero el silencio, ese silencio denso que antecede a todo, y luego el rugido. En Socorro viven especies que no existen en ningún otro punto del planeta, pájaros que aprendieron a anidar donde casi nadie llega y que ahora ven pasar, una y otra vez, el mismo monstruo girando en el agua tibia.

El monstruo tiene nombre de persona amable y carácter de cobrador. Polo recuperó la categoría 5 sobre el Pacífico y activó alertas en Baja California Sur y Sonora. En La Paz empezaron a sacar las lanchas del agua con esa prisa tranquila que solo tienen los puertos cuando ya vieron esto antes. En Los Cabos, los hoteles revisaron las ventanas y los vuelos se miraron de reojo. En Guaymas y Puerto Peñasco, los pescadores contaron amarres como quien cuenta monedas antes de una quincena larga.

Lo raro no es el huracán: es el guion. La trayectoria sugiere que Polo golpeará dos veces, como esos parientes que se despiden en la puerta y regresan por el suéter. Primero el paso por las islas, ese rugido de turbina que nadie grabó porque no había con quién competir en redes, y luego la vuelta, con la península esperando de pie y las costas del norte cargando cubetas.

Hay algo casi literario en el asunto: el mismo mar que sostiene la langosta, el atún y la promesa de la temporada turística es el que se levanta a recordar quién manda. Baja California Sur vive de gente que llega, se queda unos días y se va. Polo llegará, se quedará unos días y volverá, aunque sin propina y sin dejar reseña.

En las islas, mientras tanto, los pájaros no saben de categorías ni de alertas. Solo saben que el viento sonó raro, que el mar subió de tono y que mañana, otra vez, habrá que reconstruir el nido.

— El Espejo Retrovisor

Columnista. Cinico. Observador.

ShareTweetSend
Anterior

Impersonal — 27 de septiembre de 2026

Siguiente

Impersonal — 28 de septiembre de 2026

Related Columnas

Impersonal Vespertino

Impersonal — 26 de septiembre de 2026 | Edición para el café

26 septiembre, 2026
Impersonal Vespertino

Impersonal — 25 de septiembre de 2026 | Edición para el café

25 septiembre, 2026
Impersonal Vespertino

Impersonal — 24 de septiembre de 2026 | Edición para el café

24 septiembre, 2026
Impersonal Vespertino

Impersonal — 23 de septiembre de 2026 | Edición para el café

23 septiembre, 2026
Impersonal Vespertino

Impersonal — 22 de septiembre de 2026 | Edición para el café

22 septiembre, 2026
Impersonal Vespertino

Impersonal — 21 de septiembre de 2026 | Edición para el café

21 septiembre, 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Quienes Somos, porqué lo hacemos
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Aviso Legal
  • Aviso de Privacidad