Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
19 de septiembre de 2026
“México no necesita que nos juzguen desde afuera”, dice Sheinbaum, y tiene razón: mejor desde adentro. Por eso el Senado autorizó la entrada de 139 militares estadounidenses a Chihuahua. La soberanía es elástica: se estira para el discurso y se encoge para la firma.
Y la llamada con Trump, el acuerdo comercial que está “cerca”. Llevamos cerca desde 1994. Cada sexenio firmamos la misma ilusión con nuevo logo: TLCAN, T-MEC, T-Lo-Que-Siga. Vivimos en la antesala de un triunfo que nunca abre la puerta.
La SEP prohibirá celulares en las escuelas desde octubre. Quitarle el teléfono a un niño es fácil; lo imposible es que un salón con treinta alumnos, un pizarrón mustio y un maestro con tres escuelas compita con una pantalla que sí le responde. Le cambiamos dopamina por vocación y esperamos un milagro. Buena suerte con eso.
Maru Campos pide reunión, Sheinbaum descarta, Segob atiende. La política del selfie: una quiere la foto, la otra la distancia. En medio, Juárez con sus secuestrados rescatados y su normalidad de sirena que ya nadie oye.
Estamos entre las economías que llegarán más rápido a la paridad de género, pero el salario sigue desigual. Traducción: llegas al mismo lugar y te pagan menos por el privilegio de estar ahí. Avance, sí. Con descuento.
Al final, todo esto es material del espejo retrovisor. Cuando el acuerdo esté “casi listo” y los tigres ya se hayan escapado de alguna jaula, alguien dirá que era evidente. La realidad vista desde el espejo retrovisor no miente porque no tiene futuro: solo nos devuelve lo que ya dejamos atrás, con los ojos abiertos y las manos vacías.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
19 de septiembre de 2026
“México no necesita que nos juzguen desde afuera”, dice Sheinbaum, y tiene razón: mejor desde adentro. Por eso el Senado autorizó la entrada de 139 militares estadounidenses a Chihuahua. La soberanía es elástica: se estira para el discurso y se encoge para la firma.
Y la llamada con Trump, el acuerdo comercial que está “cerca”. Llevamos cerca desde 1994. Cada sexenio firmamos la misma ilusión con nuevo logo: TLCAN, T-MEC, T-Lo-Que-Siga. Vivimos en la antesala de un triunfo que nunca abre la puerta.
La SEP prohibirá celulares en las escuelas desde octubre. Quitarle el teléfono a un niño es fácil; lo imposible es que un salón con treinta alumnos, un pizarrón mustio y un maestro con tres escuelas compita con una pantalla que sí le responde. Le cambiamos dopamina por vocación y esperamos un milagro. Buena suerte con eso.
Maru Campos pide reunión, Sheinbaum descarta, Segob atiende. La política del selfie: una quiere la foto, la otra la distancia. En medio, Juárez con sus secuestrados rescatados y su normalidad de sirena que ya nadie oye.
Estamos entre las economías que llegarán más rápido a la paridad de género, pero el salario sigue desigual. Traducción: llegas al mismo lugar y te pagan menos por el privilegio de estar ahí. Avance, sí. Con descuento.
Al final, todo esto es material del espejo retrovisor. Cuando el acuerdo esté “casi listo” y los tigres ya se hayan escapado de alguna jaula, alguien dirá que era evidente. La realidad vista desde el espejo retrovisor no miente porque no tiene futuro: solo nos devuelve lo que ya dejamos atrás, con los ojos abiertos y las manos vacías.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

