Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de agosto de 2026
Si la impunidad fuera un vestido, en México la estrenan en una boda: un expresidente aparece en la foto junto al comercializador de Pegasus mientras las madres buscadoras cierran el puente de Ciudad Juárez. ¿Alguien más siente que el país va en sentido contrario y el choque es inminente?
La imagen es de esas que la realidad te escupe en la cara: por un lado el festejo, el traje, la copa, y por el otro el llanto de las familias que levantan piedras para encontrar a los suyos. No hay mejor resumen del México contemporáneo que un hombre del poder brindando con el vendedor de la herramienta que espiaba periodistas, mientras las buscadoras del estado de Chihuahua hacen el trabajo que el Estado no quiere hacer.
Claro, luego llegan los académicos de Berkeley y dictaminan que la impunidad en las desapariciones puede ser una decisión política. No nos hagamos: es un proyecto de largo plazo con resultados visibles. Cuando la fiscalía no busca, cuando los expedientes se pierden, cuando un testigo cambia su versión, eso no se llama descuido, se llama estrategia. Y para muestra, el expresidente festejando con el vendedor del software. Si eso no es un mensaje, que venga Dios y lo vea.
Y en medio de todo esto, el poder se da el lujo de informar con un discurso que va de las siete horas a las sesenta palabras. ¿Se dan cuenta? Pueden hablar tres días o callar un minuto, tanto da, porque las palabras no encuentran a los desaparecidos ni desaparecen la impunidad. Hablan, hablan y hablan, y mientras tanto el huracán Karina se acerca a las costas y la economía de Sinaloa tiembla de otra violencia que tampoco parece tener quien la regrese al cauce.
La realidad vista desde el espejo retrovisor tiene esa ventaja de mostrarnos las cosas cuando ya no tienen remedio. Miro hacia atrás y veo la boda, el puente bloqueado, el informe vacío, la tormenta en el horizonte. Y me pregunto si ese espejo no estará mal calibrado, porque el país se ve de frente como si todo estuviera en orden, pero en el retrovisor todo es pura ceniza. Tal vez esa sea la lección: México no avanza, solo acumula paisaje para no ver lo que deja atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
30 de agosto de 2026
Si la impunidad fuera un vestido, en México la estrenan en una boda: un expresidente aparece en la foto junto al comercializador de Pegasus mientras las madres buscadoras cierran el puente de Ciudad Juárez. ¿Alguien más siente que el país va en sentido contrario y el choque es inminente?
La imagen es de esas que la realidad te escupe en la cara: por un lado el festejo, el traje, la copa, y por el otro el llanto de las familias que levantan piedras para encontrar a los suyos. No hay mejor resumen del México contemporáneo que un hombre del poder brindando con el vendedor de la herramienta que espiaba periodistas, mientras las buscadoras del estado de Chihuahua hacen el trabajo que el Estado no quiere hacer.
Claro, luego llegan los académicos de Berkeley y dictaminan que la impunidad en las desapariciones puede ser una decisión política. No nos hagamos: es un proyecto de largo plazo con resultados visibles. Cuando la fiscalía no busca, cuando los expedientes se pierden, cuando un testigo cambia su versión, eso no se llama descuido, se llama estrategia. Y para muestra, el expresidente festejando con el vendedor del software. Si eso no es un mensaje, que venga Dios y lo vea.
Y en medio de todo esto, el poder se da el lujo de informar con un discurso que va de las siete horas a las sesenta palabras. ¿Se dan cuenta? Pueden hablar tres días o callar un minuto, tanto da, porque las palabras no encuentran a los desaparecidos ni desaparecen la impunidad. Hablan, hablan y hablan, y mientras tanto el huracán Karina se acerca a las costas y la economía de Sinaloa tiembla de otra violencia que tampoco parece tener quien la regrese al cauce.
La realidad vista desde el espejo retrovisor tiene esa ventaja de mostrarnos las cosas cuando ya no tienen remedio. Miro hacia atrás y veo la boda, el puente bloqueado, el informe vacío, la tormenta en el horizonte. Y me pregunto si ese espejo no estará mal calibrado, porque el país se ve de frente como si todo estuviera en orden, pero en el retrovisor todo es pura ceniza. Tal vez esa sea la lección: México no avanza, solo acumula paisaje para no ver lo que deja atrás.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

