Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de julio de 2026
Los números no mienten, pero los políticos sí. Tres muertos en tres estados distintos, misma receta: un menor que no obedeció, un castigo que se les fue de las manos, y una institución que se lava las manos con un “fue un accidente” que ya sabemos cómo termina en los expedientes. No es que los métodos militarizados fallen; es que nunca funcionaron para educar. Funcionan para domesticar, para callar, para que los jóvenes aprendan que la autoridad se impone a golpes. Y luego nos preguntamos por qué este país tiene más sicarios que ingenieros.
Mientras, en Ciudad Juárez rompen récord de desapariciones forzadas, y el gobierno celebra que una empresa coreana llega a Chihuahua a poner una fábrica. Claro, porque el mercado laboral necesita manos dóciles, no cabezas pensantes. La tormenta tropical Genevieve se acerca, las temperaturas en Chihuahua rompen termómetros, y el diagnóstico nacional sobre desplazamiento climático terminará siendo un PDF que nadie lee. Pero ojo: liberamos moscas estériles para el gusano barrenador. Prioridades, dicen. Moscas estériles para el ganado, pero niños muertos en academias: eso no tiene cura.
La realidad vista desde el espejo retrovisor nos devuelve una imagen que no queremos ver: un país que invierte en simulaciones. Simulamos que educamos cuando en realidad domesticamos. Simulamos que combatimos la pobreza con programas sociales que no salen del escritorio. Simulamos que nos defendemos de Trump cuando en realidad nos arrastramos con la misma sonrisa de siempre. Y al final, lo único que crece son los expedientes de desaparecidos, las facturas de las funerarias y la certeza de que el próximo récord lo romperemos con los dientes apretados, viendo por el retrovisor cómo el futuro ya pasó.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
26 de julio de 2026
Los números no mienten, pero los políticos sí. Tres muertos en tres estados distintos, misma receta: un menor que no obedeció, un castigo que se les fue de las manos, y una institución que se lava las manos con un “fue un accidente” que ya sabemos cómo termina en los expedientes. No es que los métodos militarizados fallen; es que nunca funcionaron para educar. Funcionan para domesticar, para callar, para que los jóvenes aprendan que la autoridad se impone a golpes. Y luego nos preguntamos por qué este país tiene más sicarios que ingenieros.
Mientras, en Ciudad Juárez rompen récord de desapariciones forzadas, y el gobierno celebra que una empresa coreana llega a Chihuahua a poner una fábrica. Claro, porque el mercado laboral necesita manos dóciles, no cabezas pensantes. La tormenta tropical Genevieve se acerca, las temperaturas en Chihuahua rompen termómetros, y el diagnóstico nacional sobre desplazamiento climático terminará siendo un PDF que nadie lee. Pero ojo: liberamos moscas estériles para el gusano barrenador. Prioridades, dicen. Moscas estériles para el ganado, pero niños muertos en academias: eso no tiene cura.
La realidad vista desde el espejo retrovisor nos devuelve una imagen que no queremos ver: un país que invierte en simulaciones. Simulamos que educamos cuando en realidad domesticamos. Simulamos que combatimos la pobreza con programas sociales que no salen del escritorio. Simulamos que nos defendemos de Trump cuando en realidad nos arrastramos con la misma sonrisa de siempre. Y al final, lo único que crece son los expedientes de desaparecidos, las facturas de las funerarias y la certeza de que el próximo récord lo romperemos con los dientes apretados, viendo por el retrovisor cómo el futuro ya pasó.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

