Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
24 de julio de 2026
El problema no es que maten periodistas. El problema es que maten periodistas y nosotros sigamos viendo las mismas series de Netflix, comiendo las mismas tortas y esperando que el siguiente comunicado de prensa condene el hecho con las mismas palabras de siempre. Es como si la muerte de un colega fuera un trámite burocrático: se registra, se lamenta, se archiva. Y al rato, otro. Y otro.
Mientras tanto, en el terreno de las buenas noticias que nadie pide, el Departamento del Tesoro y la Hacienda mexicana le pegan un “golpe histórico” al Cartel Jalisco, incluyendo al hijastro del Mencho. ¿Sabes qué significa “golpe histórico”? Que detuvieron a alguien, que congelaron cuentas, que el Mencho probablemente ya se compró otra mansión en otro lado, y que dentro de seis meses el huachicol ferroviario seguirá corriendo como agua bendita por las vías. Ruffo Appel y siete más ya están vinculados a proceso por lo mismo, pero aquí el único proceso que funciona es el de la impunidad.
Y claro, no falta el senador que desde Washington pide “una política exterior responsable” mientras en Oaxaca entierran a un periodista con un agujero en el pecho. La responsabilidad parece que es un adorno que se ponen solo cuando viajan al extranjero, pero aquí en México la irresponsabilidad se premia con el silencio.
La realidad vista desde el espejo retrovisor es que cada mañana nos asomamos a un país que ya sabemos cómo termina: con un reportero muerto, con un cartel intacto, con una declaración oficial que suena a disco rayado. Lo peor no es lo que pasó, sino que estamos tan acostumbrados a verlo reflejado en el retrovisor que ya ni siquiera giramos la cabeza. Solo seguimos derecho, con el pie en el acelerador, esperando que el próximo bache no nos despedace las llantas.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
24 de julio de 2026
El problema no es que maten periodistas. El problema es que maten periodistas y nosotros sigamos viendo las mismas series de Netflix, comiendo las mismas tortas y esperando que el siguiente comunicado de prensa condene el hecho con las mismas palabras de siempre. Es como si la muerte de un colega fuera un trámite burocrático: se registra, se lamenta, se archiva. Y al rato, otro. Y otro.
Mientras tanto, en el terreno de las buenas noticias que nadie pide, el Departamento del Tesoro y la Hacienda mexicana le pegan un “golpe histórico” al Cartel Jalisco, incluyendo al hijastro del Mencho. ¿Sabes qué significa “golpe histórico”? Que detuvieron a alguien, que congelaron cuentas, que el Mencho probablemente ya se compró otra mansión en otro lado, y que dentro de seis meses el huachicol ferroviario seguirá corriendo como agua bendita por las vías. Ruffo Appel y siete más ya están vinculados a proceso por lo mismo, pero aquí el único proceso que funciona es el de la impunidad.
Y claro, no falta el senador que desde Washington pide “una política exterior responsable” mientras en Oaxaca entierran a un periodista con un agujero en el pecho. La responsabilidad parece que es un adorno que se ponen solo cuando viajan al extranjero, pero aquí en México la irresponsabilidad se premia con el silencio.
La realidad vista desde el espejo retrovisor es que cada mañana nos asomamos a un país que ya sabemos cómo termina: con un reportero muerto, con un cartel intacto, con una declaración oficial que suena a disco rayado. Lo peor no es lo que pasó, sino que estamos tan acostumbrados a verlo reflejado en el retrovisor que ya ni siquiera giramos la cabeza. Solo seguimos derecho, con el pie en el acelerador, esperando que el próximo bache no nos despedace las llantas.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

