Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
7 de octubre de 2026
El nombre es honesto aunque no lo parezca: un espejo no investiga, no detiene a nadie, no impide nada. Un espejo nada más devuelve lo que ya pasó. Es el instrumento perfecto para un país que domina el arte de reaccionar tarde y con puntualidad impecable.
Y mientras aquí perfeccionamos el reflejo, allá Trump sube a un estrado, imita a la presidenta y la gente se ríe. Nos arde la caricatura pero no nos arde el original. Dos espejos frente a frente, cada uno devolviéndole al otro lo que no quiere ver de sí mismo, y entre los dos la verdad tirada en el piso.
Del otro lado del ánimo, el Banco Mundial nos sube el pronóstico a 1.4 y alguien más nos coloca entre las economías que más avanzan. Los números brillan como vidrio nuevo, da gusto. Y en el mismo noticiero, un perrito de siete kilos adoptado por la Guardia Nacional se convierte en la cara amable de la institución. Comando, veintiún centímetros de ternura oficial. Acercarse a la población civil a siete kilos por vez, con un perrito en lugar de un diálogo. La estrategia es impecable: si no puedes resolver los muertos, súbete al perro.
López Obrador, desde su libro, le llama a la política estadounidense prepotente, inhumana e injerencista. Y tiene razón. Lo incómodo es que lo dice desde el retiro, con el dedo limpio, cuando ya no le toca negociar con ella. Denunciar la prepotencia ajena cuando ya soltaste la silla es el deporte nacional favorito: boxear contra el espejo y declararse campeón por decisión unánime del vidrio.
Nos encanta el espejo porque nunca contradice. Refleja lo que le pongas y se calla. Por eso este país es especialista en reflejar y analfabeta en prevenir. La realidad vista desde el espejo retrovisor carga una trampa cruel: se ve más chica de lo que fue. Los dos agentes muertos en Chihuahua, los balazos del otro lado, la prepotencia de allá y la mansedumbre de acá, todo cabe en un vidrio del tamaño de tu mano. Y uno sigue manejando hacia el frente con los ojos clavados en lo que ya no tiene remedio. El golpe lo vimos llegar, pero lo vimos en el retrovisor: cuando ya estaba atrás. El espejo no avisa. Nomás repite.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

