Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de septiembre de 2026
Si alguien quisiera enseñar a pescar, lo último que haría sería clausurar el lago. El Congreso de la Ciudad de México acaba de clausurar un Taller de Formación Política Ciudadana, que es como cerrar una escuela de natación por miedo a que alguien aprenda a flotar. ¿Qué sigue, prohibir la lectura para que no critiquen?
Para rematar la ironía, el mismo día designaron a Higinio Martínez como presidente del Senado. No es que esté mal, pero el mensaje es claro: mientras se clausura un taller para ciudadanos, los políticos se siguen formando en su taller particular, ese donde se aprende a durar en el cargo por encima de todo.
La decoración también tiene su chiste. El INE rechazó el nuevo emblema de Somos porque usa la silueta de México. Parece que el país es una marca registrada y solo algunos pueden usarla. Mejor que usen un rompecabezas al que le faltan piezas, eso sí sería una imagen fiel.
Y luego sale Clara Brugada con su segundo informe al Congreso de la Ciudad de México: inversión pública superior en 55 por ciento. Suena bien, aunque uno recuerda que el año pasado la promesa era similar y aquí seguimos con baches que parecen cráteres lunares. No digo que no haya inversión, digo que hay algo que no cuadra.
En el sureste no hay luz: apagones en Yucatán, Quintana Roo y Chiapas tras una desconexión de líneas. Mientras tanto, el Tren Maya tuvo otro percance vial, aunque sin lesionados. Es la nueva danza del progreso: avanzar a tropezones y presumir que nadie se partió la cara.
La economía tampoco es para tirar cohetes. El Niño amenaza los alimentos hasta 2027 y las importaciones se caen 32.5 por ciento. Pero alguien publica cinco buenas noticias económicas para que sigamos sonriendo. Como el que pone música alegre en un elevador que se está cayendo.
Cuando se clausura la formación ciudadana, se silencia el espejo retrovisor. La historia no es un accidente: es un espejo que siempre va detrás, mostrándonos el desastre que dejamos. Y no se trata de mirar el pasado con nostalgia, sino de aceptar que lo que vemos al voltear es lo que construimos. Hay quien prefiere romper el espejo antes que ver su propia cara. Pero la realidad vista desde el espejo retrovisor es incómoda porque no perdona: cada clausura, cada apagón, cada retórica de buenas noticias, es la misma foto de un país que no aprende. Y mientras tanto, nosotros seguimos de pasajeros, mirando hacia atrás, esperando que el chofer sepa a dónde va.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.
Impersonal
La realidad vista desde el espejo retrovisor
1 de septiembre de 2026
Si alguien quisiera enseñar a pescar, lo último que haría sería clausurar el lago. El Congreso de la Ciudad de México acaba de clausurar un Taller de Formación Política Ciudadana, que es como cerrar una escuela de natación por miedo a que alguien aprenda a flotar. ¿Qué sigue, prohibir la lectura para que no critiquen?
Para rematar la ironía, el mismo día designaron a Higinio Martínez como presidente del Senado. No es que esté mal, pero el mensaje es claro: mientras se clausura un taller para ciudadanos, los políticos se siguen formando en su taller particular, ese donde se aprende a durar en el cargo por encima de todo.
La decoración también tiene su chiste. El INE rechazó el nuevo emblema de Somos porque usa la silueta de México. Parece que el país es una marca registrada y solo algunos pueden usarla. Mejor que usen un rompecabezas al que le faltan piezas, eso sí sería una imagen fiel.
Y luego sale Clara Brugada con su segundo informe al Congreso de la Ciudad de México: inversión pública superior en 55 por ciento. Suena bien, aunque uno recuerda que el año pasado la promesa era similar y aquí seguimos con baches que parecen cráteres lunares. No digo que no haya inversión, digo que hay algo que no cuadra.
En el sureste no hay luz: apagones en Yucatán, Quintana Roo y Chiapas tras una desconexión de líneas. Mientras tanto, el Tren Maya tuvo otro percance vial, aunque sin lesionados. Es la nueva danza del progreso: avanzar a tropezones y presumir que nadie se partió la cara.
La economía tampoco es para tirar cohetes. El Niño amenaza los alimentos hasta 2027 y las importaciones se caen 32.5 por ciento. Pero alguien publica cinco buenas noticias económicas para que sigamos sonriendo. Como el que pone música alegre en un elevador que se está cayendo.
Cuando se clausura la formación ciudadana, se silencia el espejo retrovisor. La historia no es un accidente: es un espejo que siempre va detrás, mostrándonos el desastre que dejamos. Y no se trata de mirar el pasado con nostalgia, sino de aceptar que lo que vemos al voltear es lo que construimos. Hay quien prefiere romper el espejo antes que ver su propia cara. Pero la realidad vista desde el espejo retrovisor es incómoda porque no perdona: cada clausura, cada apagón, cada retórica de buenas noticias, es la misma foto de un país que no aprende. Y mientras tanto, nosotros seguimos de pasajeros, mirando hacia atrás, esperando que el chofer sepa a dónde va.
— El Espejo Retrovisor
Columnista. Cinico. Observador.

